Papá, mamá: Quiero hacerme un tatuaje

Madrid Contigo

| 09.06.2016

Es una moda cada vez más extendida, sobre todo en el público juvenil, que sin embargo conlleva ciertos riesgos. Sobre todo, dependiendo de la zona en la que se realice uno el tatuaje. No es lo mismo hacerse uno en un hombro o en una pierna, que en un antebrazo o en el cuello, donde la piel es mucho más sensible y fina.

Para hablar de todo ello, para aportar información y aclaranos los posibles riesgos de un tatuaje, hemos contado en nuestra sección de Salud de Madrid Contigo con Luis Pastor, jefe de la unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional. Luis aclara que lo primero que hay que tener en cuenta es que un tatuaje es para toda la vida y que un 30% de la población que se hace un tatuaje, a los diez años se lo quiere quitar.

Además, dependiendo del tipo de tinta o color el tatuaje puede ser más o menos dañino. Curioso, ¿Sabías que los colores rojos son los más peligrosos? La explicación es que al estar hechos, entre otros componentes, con cinabrio y con mercurio, son sustancias fotosensibles y por tanto más peligrosas para nuestra piel pues al ponerse en contacto con el sol puede generar una reacción fotoalérgica y fototóxica.

Mucha gente opta también por hacerse tatuajes de henna (un tinte vegetal de color rojo), debido a su carácter temporal y por sus elementos naturales. Además, uno se ahorra el dolor que supone el uso de la aguja. Sin embargo, este material también puede, según nuestro experto dermatólogo, ser perjudicial para nuestra salud, llegando incluso a producir alergias de por vida.

Volviendo a ese 30% que se arrepiente pasado un tiempo de haberse hecho un tatuaje, existe la posibilidad de recurrir a su eliminación o modificación. Maria Luisa Gómez, técnico de eliminación de tatuajes en la empresa Tatualia, se dedica a quitar, cambiar o reinventar el tatuaje. El proceso se realiza con tecnología láser que genera pulsos de energía con una longitud de onda específica, que solo actúa sobre las partículas de pigmento de tinta. Éstas absorben la energía y estallan, fragmentándose en otras de un tamaño mucho más pequeño, conservando la piel intacta.