Déborah Abizanda, de periodista a ceramista

Déborah Abizanda, de periodista a ceramista

"Mi conexión con una forma de sentir y existir más lenta empezó hace más de 10 años. Desde entonces comencé a hacer cambios en mi vida, muchos, que me alejaban y me acercaban a una filosofía que encuentro completamente afín al ser humano. El Arte y la cerámica me conectan con esta forma de vivir, más consciente y más cercana al reloj biológico. Porque el barro tiene sus tiempos, no se pueden acelerar, y es una enseñanza que obtengo cada día de esta disciplina".

Así se define la diseñadora y ceramista Déborah Abizanda en su página web. Aunque comenzó como periodista, decidió dar un paso más allá en su afición y convertir la cerámica en su profesión. "Echaba de menos la conexión con la tierra, conmigo, con la naturaleza. Eso lo suplía con la cerámica y ya me di cuenta de que ahí es cuando era yo".

Taller de cerámica de Déborah Abizanda |Redacción

Además de como un oficio, Déborah ve la cerámica como una filosofía y un estilo de vida y gracias a ella es "una persona mucho más tranquila, mucho más consciente de mí, de mi cuerpo. Me siento más a gusto".

Sus dos grandes influencias son el estilo nórdico y Japón, que le ha interesado desde pequeña. De hecho, Déborah es una de las dos únicas personas a nivel anual que cada año reciben una beca del país nipón para estudiar y trabajar con su cerámica. "Sus materiales son maravillosos y tienen un conocimiento del entorno cerámico que es como aprender de los mejores".


Déborah también imparte clases y recomienda ir a todo aquel que está continuamente conectado a algo, "al móvil, a la tecnología, al trabajo, a un problema".

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