¿Quién es el culpable?

30.09.2013

Ante el irrespirable ambiente creado en el vestuario, Florentino decidió poner punto final a la etapa de Mourinho y apostar personalmente por la llegada del italiano Carlo Ancelotti.

Ancelotti aportaba un talante sobrio y desde el principio dijo apostar por un fútbol ofensivo

La plantilla se cierra tras la tercera jornada con la anunciada llegada de Bale y la sorprendente salida de Ozil, muy discutida por buena parte del madridismo, pero dada por buena por Ancelotti.

En la liga todo comienza a torcerse en Villarreal, donde solo la gran actuación de Diego Löpez evita la derrota. Once días después, nuevo toque de atención. El equipo juega muy mal en Elche, siendo superado en gran parte del encuentro por un equipo recién ascendido.

Y no lo ganaron. Noventa y siete días después de su presentación el equipo está muy lejos del fútbol que preconizaba Ancelotti, está cinco puntos por detrás de Atlético y Barca y algunas de sus decisiones resultan incomprensibles para la afición.

No se entendió la suplencia de Modric, en buen momento y al que él mismo había dado mucha confianza. No se entiende porque Benzema lo juega todo a pesar de llevar 530 minutos sin marcar un gol. O porque no le concede más protagonismo a Morata que hizo más en quince minutos que el francés en todo el encuentro. De hecho el retirar del campo a Isco en lugar de a Benzema le valió su primera pitada.

Lento, previsible, sin hambre, esa es la imagen que proyecta el equipo. Carlo tiene trabajo, y mucho.