"Hay veces que no como, que tiemblo, que no duermo"

"Hay veces que no como, que tiemblo, que no duermo"

Hablamos con el joven más valiente de Vallecas. Gracias a su testimonio el autor de un tiroteo está ahora en la cárcel. Él dio la cara mientras que muchos de sus vecinos guardaron silencio. Algunos le llaman chivato. Ahora es un testigo protegido por la Policía. La persona a la que denunció está a punto de salir de la cárcel. pero él dice tajante que no se arrepiente. A pesar de que su vida corre peligro insiste: "Lo volvería hacer, aunque es duro llevarlo y seguir con tu vida a delante".

Buenos Días Madrid ha estado con él. No podemos dar ni su nombre, ni su edad, ni nada que pueda delatarle porque se juega la vida a diario.

Todo comenzó hace dos años, cuando estando en su domicilio escucha un tiro. Dice que, en Vallecas, los tiros se reconocen rápido. "En ese momento, bajo de mi domicilio, cruzo una esquina y veo a una persona pegando un tiro a otra persona en el suelo y diciendo a todo el mundo que nos fuéramos a nuestras casas. Varias personas, amigos de los testigos, mientras, recogían los casquillos". Pero él, no se fue a casa. Llamó a la Policía.

Tres minutos más tarde le toman declaración. Gracias a su testimonio el autor del disparo es detenido y condenado. Está en prisión. Fue el único capaz de reconocerlo. Él único que fue capaz de declarar. Se convirtió entonces en un testigo protegido.

"Ser testigo es estar arraigado a un número, a un código, estar vigilado por la Policía (...) pero el pánico sigue estando ahí"

Ni su familia, ni sus amigos, lo saben. Lo vive él solo. "Es muy duro ir por la calle, saber que en breve disfrutará de permisos penitenciarios y que le vas tener que ver y que vas a tener que cruzártelo a diario", dice.

Peor no se arrepiente. A pesar, del miedo con el que vive y que le ha llevado a tener que solicitar ayuda psicológica. "Hay veces que no como, que tiemblo, que no duermo; andas tranquilo, pero a la vez vas con la mosca tras la oreja de pensar que en cualquier momento te puede pasar algo".

Dice que ser testigo protegido supone "estar arraigado a un número, a un código, estar vigilado por la Policía", pero "el pánico sigue estando ahí", porque, entre otras cosas "protegidos no están".

Denuncia que la ley de protección de testigos, en su último punto, otorga el derecho al abogado defensor a conocer, si lo solicita, la identidad del testigo protegido. En definitiva, el abogado tiene derecho a saber su identidad. "Un cachondeo", comenta.

Pero, "no podemos seguir viviendo con miedo en nuestros barrios, salir con miedo a la calle", por lo que - insiste- no se arrepiente del paso que dio hace dos años. Los policías, mientras, dice que tiene "los huevos muy grandes".

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