¿El coronavirus ha llegado para quedarse?

¿El coronavirus ha llegado para quedarse?

España e Italia están pasando por su pico de contagio de covid-19 con apenas 10 días de diferencia. Francia, Alemania y Estados Unidos van por un camino similar. Pero en China, después de dos meses de duras medidas de confinamiento, han conseguido aplanar la famosa curva y llevan tres días consecutivos sin registrar ningún caso autóctono. Los únicos casos son los que se denominan "importados", es decir, personas contagiadas que vienen del exterior.

Para el gigante asiático el coronavirus ya es un viejo conocido. Ha dejado más de 3.200 fallecidos y un fuerte impacto en lo económico y social. Y también están empezando a comprender más aspectos del virus desde el punto de vista epidemiológico. ¿El coronavirus ha llegado para quedarse?

Hay muchas preguntas que aún no tienen respuesta, puesto que los científicos están un carrera contrarreloj en busca de soluciones. Con Luis Quevedo hemos repasado algunas de estas dudas. Por ejemplo, es fundamental averiguar el origen del virus para poder vigilar otros virus similares. Parece bastante exacto que el covid-19 saltó de animales salvajes a humanos en algún momento de finales del año pasado. Y parece también bastante comprobado que el foco principal fue el mercado de marisco de Wuhan, capital de la provincia de Hubei.

¿Podemos reinfectarnos? ¿El buen tiempo ayudará?

Con todas las cautelas, las autoridades científicas señalan que no hay pruebas de reinfección. Los casos dudosos que han surgido en China tendrían que ver más con altas precipitadas o con errores en los tests. Y en muchos círculos viene hablándose de la ayuda que puede proporcionar el buen tiempo. A priori, el calor y el sol no le sientan bien a los virus. Y así ocurre, por ejemplo, con la gripe común. Sin embargo, en Singapur, con un clima templado y humedad, similar a nuestra primavera, la cadena de transmisión ha seguido. Parece de momento más acertado jugar las bazas del aislamiento y la higiene que confiar en una meteorología favorable.

¿Luz al final del túnel?

Y la gran pregunta es cuándo acabará esta pesadilla. Y aquí es donde más dudas surgen, desde las más optimistas a las más preocupantes. Pueden darse tres escenarios: por un lado, que una vacuna efectiva acabe con el virus, como ocurre con infecciones como el sarampión. También puede ocurrir, como con la gripe estacional, que se desarrolle una vacuna, pero que haya que crearla de manera anual para mitigar sus efectos. Y el escenario más pesimista dibuja un panorama en el que no exista una vacuna efectiva y se intente luchar con fármacos para intentar cronificar la enfermedad, como ocurre con el VIH.

El jefe del equipo de expertos clínicos sobre el covid-19 de Shanghai, Zhang Wenhong, señaló recientemente que Europa debe "renunciar a la idea de que la pandemia terminará pronto" y en su lugar "debe prepararse para una batalla que podría durar hasta dos años". El experto hizo estas declaraciones, recogida por el diario chino South China Morning Post, en una videoconferencia organizada por el consulado chino en Düsseldorf (Alemania).

"Si el mundo entero pudiera dejar de moverse durante cuatro semanas, la pandemia podría detenerse"

"Sería perfectamente normal que el virus vaya y venga, y dure uno o dos años", señaló el experto, que incidió sobre las medidas de aislamiento: "Para resolver este brote en un corto período de tiempo, las medidas tienen que ser extremadamente radicales. Si el mundo entero pudiera dejar de moverse durante cuatro semanas, la pandemia podría detenerse. Pero no puedo imaginar que ocurra una suspensión global total. Ni siquiera en Alemania o Europa". Según Zhang, que además es director del departamento de enfermedades infecciosas del Hospital Huashan de la Universidad de Fudan en Shanghái, la epidemia en China alcanzaría su punto máximo entre abril y junio, antes de retroceder en verano, regresar esporádicamente durante el otoño y el invierno, y volver a alcanzar su punto máximo, aunque probablemente en menor escala, la próxima primavera.