Madarcos, 47 habitantes, el pueblo más pequeño de Madrid

Madarcos, 47 habitantes, el pueblo más pequeño de Madrid

Un bar, una iglesia y una tienda de ahumados son algunos de los puntos de interés de Madarcos, en la Sierra Norte, que con 47 habitantes es el pueblo menos poblado de la Comunidad de Madrid pese a estar a menos de cien kilómetros de la capital.

"Es una manera de vivir distinta", dice Jorge Durán, madrileño de 57 años y uno de los vecinos de Madarcos, adonde llegó hace siete años para montar una tienda de ahumados que vende a particulares y restaurantes.

Reconoce que en Madarcos hay "muchos inconvenientes", como la lentitud de la conexión a Internet por la ausencia de fibra, pero resalta los aspectos positivos, como la "cercanía" con sus vecinos. "En Madrid la gente ni te mira, aquí conocen mis problemas. Estamos bien avenidos, si no, no se podría convivir, sería como pelearse con un hermano", sostiene.

Fran Sueiro, de 43 años, acabó viviendo en Madarcos hace 16 también por un tema laboral, ya que fue en este pueblo donde decidió dejar en un segundo plano su trabajo de periodista para dedicarse a la hostelería.Gestiona tres casas rurales de propiedad municipal que son los únicos alojamientos turísticos del pueblo y es uno de los socios del bar, en el que se turnan cinco personas para atender a la clientela. "No hay ninguna razón para no vivir en un pueblo", afirma con rotundidad Fran, originario de León, que no entiende por qué no se pregunta a los habitantes de una ciudad por las ventajas e inconvenientes de su elección. Entre las principales ventajas de vivir en un pueblo como Madarcos destaca la "cercanía" con la naturaleza y unas relaciones humanas "más cercanas". "Vamos a la ciudad por ocio y por salir y ver algo más que no sea campo, pero no por necesidad", cuenta en referencia a su pareja y sus dos hijos, un niño de 7 años y una niña de 4.

Los menores que hay en Madarcos van a un colegio de Montejo de la Sierra, a algo más de 8 kilómetros de distancia, ya que en Madarcos no hay ningún centro educativo.

El pueblo tampoco cuenta con un centro de salud, aunque un médico acude dos veces por semana para pasar consulta a los vecinos que lo necesiten.

Los vecinos de Madarcos están atentos a los horarios de las furgonetas que paran en la plaza del pueblo para vender pan, carne, pescado y otro tipo de productos.

Si necesitan hacer compras más específicas o fuera de los horarios previstos suelen acudir a Buitrago de Lozoya, a 14 kilómetros, el pueblo de referencia de Madarcos para muchos servicios e infraestructuras.

Con una media de edad de 48 años, en Madarcos sólo hay seis niños, tres de ellos hijas de la alcaldesa, Eva María Gallego, que con 11, 14 y 15 años de edad empiezan a quejarse al ver su autonomía "un poco limitada" por asuntos como la escasez de transporte público. "Vivir en un pueblo, con la edad que tienen, muchas veces les resulta una losa", lamenta Eva, que gobierna junto con el resto de vecinos en régimen de concejo abierto al no haber un número mínimo de gente para elegir concejales.

La regidora, que ha estado vinculada a Madarcos desde su infancia, espera que las condiciones del pueblo mejoren con la estrategia para revitalizar los municipios rurales que puso en marcha la Comunidad de Madrid en 2018 hasta 2021 y que incluye 60 medidas concretas, como planes de vivienda y de fomento de actividades culturales. Con un presupuesto inicial de 130 millones de euros, esta estrategia está dirigida a 78 municipios que cuentan en la actualidad con menos de 2.500 habitantes, la mayoría de ellos ubicados en la Sierra Norte, la zona más despoblada de la Comunidad.

"La Sierra Norte nunca ha tenido una gran densidad de población", explica el comisionado del Gobierno de la Comunidad de Madrid para la revitalización de los municipios rurales, Rafael García. Con todo, señala que pueblos de esta zona como Madarcos (con poco más de 8 kilómetros cuadrados) han sufrido "una pérdida de población importante" desde el éxodo rural de la década de 1960, por lo que también sufren las consecuencias de la España despoblada que este domingo clamó por su futuro en una manifestación en Madrid. "Vamos a ser capaces de revertir esta situación", dice confiado.