El comentario de Juan Pablo Colmenarejo 05.09.2018

Bienvenidos a Onda Madrid a esta hora de la mañana. Dicen los del tiempo que van a seguir bajando las temperaturas. 20 grados tenemos en la capital, 21 en la zona sur y 14 en la Sierra.

Se notaba un poco más de fresco esta mañana y eso quiere decir que poco a poco se suaviza el calor. Es decir que es mucho más agradable pasear porque hace menos calor y en algunos puntos de Madrid porque no va a haber más remedio. El llamado plan de movilidad de Madrid nos invita a caminar y a coger el transporte público porque para llegar de otro manera va a ser más que difícil, salvo que se sea residente, se tenga un vehículo cero emisiones o se vaya a un parking.

El plan va a entrar en vigor a finales de noviembre pero todavía no hay fecha para empezar a multar. Antes de las elecciones municipales con toda seguridad como ha anunciado la delegada de movilidad y medio ambiente, Inés Sabanés

Habrá más multas y antes de votar. Es una apuesta o un riesgo. Depende de la política. Enseguida estamos en las calles de Madrid, Madrid central, delimitadas por una linea roja custodiada por los agentes de movilidad, por 28 agentes que van a informar sobre la inconveniencia de cruzar la linea roja, que será sancionable.

Quien ha cruzado todas las líneas posibles es el Presidente de la Generalitat, Quim Torra, quien como agitador de grada no tiene precio. Le faltó el megáfono para arengar a las masas. Otro discurso amparado en una realidad que no existe. No es más que el Presidente de una comunidad autónoma pero la retórica es la del golpe del pasado octubre de 2017. Torra en el teatro, en el teatro nacional de Cataluña. No en el Parlamento sino el teatro con el público a favor

Si no fuera porque los independentistas pasaron de las palabras a los hechos en octubre del 2107 sonaría a bravuconada pero los independentistas suelen cumplir lo que dicen. Bien es cierto que con el proceso judicial en el Supremo de por medio a más de uno se le quitan las ganas de pasar por situaciones personales como la de los políticos presos a la espera de juicio.

Si Torra cumple con lo que está diciendo y además de dar por hecho que está en un país aparte deja en libertad a los presos que sean condenados, el gobierno no tendrá más remedio que volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución para restablecer la legalidad. La respuesta del Gobierno ha sido echar agua al fuego de Torra.

Si el Gobierno piensa que no lo van a hacer, cometería el mismo error que otros gobiernos. Otra cosa es que este Gobierno aspire a que no pase porque depende de los votos independentistas.

El Gobierno depende de lo que pase en Cataluña casi tanto como de tener o no Presupuestos. Camina el Gobierno de Sánchez por un estrecho sendero de 84 escaños. Cada pequeño resbalón puede ser definitivo y no parece que tenga mucho futuro con un socio de investidura como Torra.

Los diputados del partido de Torra formaron parte de la coalición del rechazo que eligió a Sánchez el pasado 1 de junio. Y de sus votos depende para aprobar los presupuestos generales que prolonguen aun un poco más la legislatura.

De momento el Congreso de los diputados ha decidido, con los votos del PP y Ciudadanos en la Mesa del Congreso, y para enfado del PSOE que la reforma de la ley de estabilidad, que eliminaría la opinión del Senado en cuanto al techo de gasto, se tramitará durante meses y no de manera express y casi por decreto como quería el Gobierno. Las dos paredes que rodean a Sánchez, Torra y los presupuestos empiezan a achicar el espacio.

Cada día más estrecho. Y el número de este día es el del paro de agosto. El 31 de agosto perdieron su trabajo 363.017 personas, 15000 al minuto. La mayor destrucción de empleo en una década. La economía española depende de la época del año en la que vivamos y no cambia.

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