David de Miranda se une a la revolución de los jóvenes y triunfa en San Isidro

Fin de semana variado en Las Ventas. Lo mejor se vivió el viernes, tarde en la que confirmaba su alternativa el onubense David de Miranda. El destino le reservó en sexto lugar al toro Despreciado, un negro listón de Juan Pedro Domecq que siempre fue a más. En una labor valiente y de pundonor, David de Miranda consiguió emocionar al público por la vía del ay y no por la del olé. No será su faena soñada, pero sí esa tarde que esperaba. A partir de ahora, empieza un camino en el que tendrá que pulir muchas cosas. Lo fundamental lo tiene. Se une a una baraja de toreros jóvenes que aspiran a tomar el relevo de unas figuras que llevan cerca de dos décadas copando la parte alta del escalafón. Cortó dos orejas tras un cierre por bernadinas extremas, que recorrieron el pecho del torero, y una estocada entera de rápido efecto.

Esa tarde también cortó una oreja el testigo de la confirmación, Paco Ureña, que de no marrar con los aceros la faena a su primero habría acompañado al torero de Huelva por la puerta grande. Fue en quinto lugar cuando el lorquino puso de acuerdo a Madrid. Un manojo de naturales enfrontilado y cargando la suerte fueron suficientes para conceder el trofeo. El Juli, que ejercía de padrino, tuvo que pelearse con su lote, con el viento, con la habitual hostilidad y con la decisión de un presidente, Trinidad López Pastor, que devolvió a un toro en el tercio de muleta. Existen precedentes, pero ese baremo ha de aplicarse entonces con todos los matadores. Mal con los aceros, le queda otra tarde al madrileño para mostrar en Las Ventas su amplio y poderoso repertorio.

El sábado destacaron los toros de Pedraza de Yeltes, que sacaron mejor nota que una terna voluntariosa, pero sin capacidad de conexión con los tendidos. El francés Juan Leal recibió una fuerte cornada de 25 centímetros en la zona perianal. Pese a ello, se mantuvo en el ruedo y, a base de valor, cortó una oreja que supo a poco ante la boyantía de un toro que demandaba un planteamiento distinto. Octavio Chacón hubo de matar tres toros por el percance del compañero. Profesional y solvente, el gaditano necesita de la emoción del animal para que sus faenas tomen vuelo. A destacar, su encomiable actitud como director de lidia, siempre bien colocado y en auxilio de los compañeros. Rara avis en esta tauromaquia moderna. Javier Cortés pasó de puntillas con un lote que no se comía a nadie. Cierto es que le molestó el viento.

Ayer, festejo interminable de rejones con seis caballeros de segunda fila en el cartel. Dos confirmantes en el cartel, tres portugueses y un pepinero, Raúl Martín Burgos, que firmó lo más destacado. Cortó una oreja, idéntico resultado obtenido por Joâo Moura y Joâo Telles. Esta tarde, segunda novillada del serial. Utreros de La Quinta para Ángel Jiménez, El Galo y Francisco de Manuel.