La policía aborta el primer intento de compraventa de órganos en España

  • Han sido detenidas cinco personas que llegaban a ofrecer hasta 40.000 euros

La Policía Nacional ha detenido a cinco personas en la Comunidad Valenciana, en el primer caso de compraventa de órganos abortado en España, por ofrecer a nueve inmigrantes hasta 40.000 euros a cambio de parte de su hígado, que se iba a trasplantar a un ciudadano libanés que está entre los arrestados. Los cinco detenidos han quedado posteriormente en libertad, tres de ellos imputados por un delito de tráfico ilegal de órganos, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, acompañado por el director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, y la inspectora jefe de Policía Judicial de Valencia, Ester Maldonado, han dado cuenta de los detalles de la operación.

"Se trata de la primera operación relacionada con tráfico ilegal de órganos en España, un delito prácticamente nulo en nuestro país", ha destacado Cosidó, que ha reiterado el compromiso de la Policía contra este tipo de fraudes a los ciudadanos, al sistema sanitario español y contra el turismo sanitario penado con hasta 12 años de prisión.

UN ALCALDE LIBANÉS OFRECIÓ 40.000 EUROS POR UN HÍGADO A EMIGRANTES EN SITUACIÓN IRREGULAR

Cosidó ha explicado que fue una denuncia de una ONG de ayudas a inmigrantes la que inició las pesquisas policiales en junio de 2013. En ella informaba a la Policía de que una mujer, una ciudadana argelina de 28 años y en situación irregular, le había confesado que le habían ofrecido una suma importante de dinero a cambio de una parte de su hígado.

La mujer incluso llegó a hacerse todas las pruebas en una clínica costeadas por el receptor, aunque finalmente fue descartada al descubrir que estaba embarazada y, por tanto, no podía someterse a ninguna operación.

Como ella, otros ocho inmigrantes habían sido captados por el ciudadano libanés, alcalde en una ciudad de ese país, de 61 años y con una grave enfermedad hepática, en connivencia con cuatro ciudadanos más, dos de origen palestino y dos del Líbano, todos residentes en España.

Los nueve inmigrantes, siete de ellos en situación en irregular, se hicieron las pruebas en una clínica privada. Unas pruebas muy específicas como resonancias abdominales, TAC, volumetrías hepáticas, cuyo importe total, unos 12.000 euros, fue facturado a una empresa radicada en Alicante propiedad de dos de los detenidos.

"Acudían a esta clínica mediante el subterfugio y la excusa de los intermediarios, que les hacían pasar las pruebas como turistas que venían a España a hacerse determinados análisis médicos", ha indicado la inspectora jefe.

Solo uno de los posibles donantes superó los análisis. Un ciudadano rumano que sí llegó al hospital Clínico de Barcelona donde se practicaría la operación, aunque antes debía someterse a los controles propios del sistema de trasplantes.

Matesanz ha explicado que el centro hospitalario descartó la donación, solo viable en España entre vivos cuando se trata de familiares o muy allegados y tras comprobar que no existen indicios de lucro en la donación ni coacción.

El ciudadano libanés finalmente fue operado en agosto pero el donante fue su hijo. El control sobre este trasplante y la comprobación de que meses antes existía una denuncia y de que el ciudadano rumano intentó también donar a este paciente su hígado llevó a los investigadores a atar los cabos y concluir que detrás había existido un intento real de trasplante ilegal.

EL MODELO ESPAÑOL DE TRASPLANTES

"El sistema de controles ha funcionado", ha destacado Matesanz, que, no obstante, ha alertado del peligro "emergente" del tráfico ilegal de órganos, del que ha dicho que ningún país es "inmune".

De todas formas, el director de la ONT ha asegurado que este caso es el único que se ha producido hasta la fecha en España, donde sí existen anuncios de ofertas de compraventa de órganos que esconden un fraude y no una operación real de tráfico ilegal.

La Policía recuerda que el Modelo Español de trasplantes -denominado internacionalmente Spanish Model- tiene un protocolo muy estricto en el caso de las donaciones de vivos, con diferentes controles médicos y judiciales.

El donante tiene que ser mayor de edad, estar en plenas facultades físicas y mentales y acreditar parentesco o relación emocional con el receptor del trasplante, condiciones que en un primer filtro, el equipo médico del hospital tiene que evaluar y certificar.

Después, en una segunda fase, el comité de ética del hospital tiene que aprobar la donación. Y por último, el donante debe ratificar ante un juez su voluntad de donar sin condicionante alguno, en presencia del médico que va a efectuar la extracción, el coordinador hospitalario de trasplantes y el médico que ha certificado su estado de salud física y mental.

España es líder mundial de donación y trasplantes desde hace 22 años. Tiene una tasa de 35,1 donantes por millón de personas, que prácticamente duplica la media de la Unión Europea y supera en 8 puntos la media de los Estados Unidos.