Una 'tormenta perfecta' diezmó el hielo marino antártico en 2016

Es la conclusión de un nuevo estudio de la Universidad de Washington

sociedad

| 03.09.2017 - 15:20 h

EUROPA PRESS

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La falta de hielo marino antártico en 2016 se debió en parte a condiciones atmosféricas concatenadas tanto en el Océano Pacífico tropical como alrededor del Polo Sur.

Un descenso dramático en el hielo del mar antártico hace casi un año, durante la primavera del Hemisferio Sur, llevó su área máxima a su nivel más bajo en 40 años de registro. Las temperaturas del océano también eran inusualmente cálidas. Esta excepcional y repentina caída en la Antártida difiere del declive a largo plazo en el Hemisferio Norte.

Es la conclusión de un nuevo estudio de la Universidad de Washington, publicado en 'Geophysical Research Letters'.

"Esta combinación de factores, todas estas cosas que se unen en un solo año, fue básicamente la 'tormenta perfecta' para el hielo marino antártico", señala el autor correspondiente Malte Stuecker, investigador postdoctoral en ciencias atmosféricas. "Si bien esperamos una lenta disminución en el futuro por el calentamiento global, no esperamos que una caída tan rápida en un solo año ocurra con mucha frecuencia", agrega.

El área de hielo marino alrededor de la Antártida en su pico a finales de 2016 fue de dos millones de kilómetros cuadrados menos que la media del registro de satélite. Estadísticamente, esto es tres desviaciones estándar sobre el promedio --un acontecimiento que se esperaría que ocurriera al azar apenas una vez cada 300 años.

El registro bajo no fue predicho por los científicos del clima, así que los investigadores de la Universidad de Washington ampliaron el foco al océano y los datos atmosféricos para explicar por qué sucedió.

El año anterior, 2015-16, tuvo lugar un muy fuerte El Niño en el Océano Pacífico tropical. Apodado El Niño Godzilla, el evento fue similar al de otros monstruos El Niño en 1982-83 y 1997-98. Sin embargo, a diferencia del evento de 1997-98, sólo fue seguido por un La Niña relativamente débil en 2016.

Lejos de los trópicos, el modelo tropical El Niño crea una serie de zonas de alta y baja presión que causan temperaturas cálidas en los mares de la Antártida, Ross, Amundsen y Bellingshausen. Pero en 2016, cuando no se materializó La Niña fuerte, los investigadores descubrieron que estas piscinas superficiales inusualmente cálidas permanecían más tiempo de lo habitual y afectaron el congelamiento del agua de mar la temporada siguiente.

"He pasado muchos años trabajando en clima tropical y El Niño, y me sorprende ver sus impactos de largo alcance", afirma Stuecker.

Mientras tanto, las observaciones muestran que los vientos que rodean la Antártida fueron inusualmente débiles en 2016, lo que significa que no empujaron el hielo marino lejos de la costa antártica para dar lugar a la formación de hielo nuevo. Esto afectó la formación de hielo en gran parte del Océano Austral.

"Esta fue una combinación muy rara de eventos, algo que nunca hemos visto antes en las observaciones", indica Stuecker.

Los investigadores analizaron 13.000 años de simulaciones de modelos climáticos para estudiar cómo estas condiciones únicas afectarían al hielo marino. En conjunto, el patrón El Niño y los vientos del Océano Austral explican cerca de dos tercios de la disminución de 2016. El resto puede deberse a tormentas inusualmente grandes, que un artículo anterior sugirió que había roto los témpanos de hielo.

Los científicos predicen que el océano de la Antártida será uno de los últimos lugares de la Tierra en experimentar el calentamiento global.

Eventualmente, la superficie del Océano Austral comenzará a calentarse, sin embargo, y luego el hielo marino comenzará su declive a largo plazo.

"Nuestra mejor estimación del punto de giro del hielo marino antártico es en algún momento de la próxima década, pero con alta incertidumbre porque la señal del clima es pequeña en comparación con las grandes variaciones que pueden ocurrir de un año a otro", subraya Cecilia Bitz, profesora de ciencias atmosféricas.

Stuecker señaló que este tipo de fenómeno meteorológico grande y raro es útil para ayudar a entender la física detrás de la formación de hielo marino y para aprender cómo explicar mejor las observaciones.

"Para entender el sistema climático debemos combinar la atmósfera, el océano y el hielo, pero debemos enfocarnos en algo más que una región específica --apunta Stuecker--. Si queremos entender el hielo marino en la Antártida, no podemos simplemente acercarnos a nivel local, realmente tenemos que adoptar una perspectiva global".