Un fin de semana con una hora más

En la madrugada del sábado al domingo hay que retrasar los relojes una hora, a las tres serán las dos

Cambio de Hora

sociedad

| 25.10.2013 - 16:16 h
REDACCIÓN

En la madrugada del sábado al domingo hay que retrasar los relojes una hora, a las tres serán las dos, con lo que se volverá al horario oficial y se dejará atrás el de verano, un horario que, aunque con intermitencias, se adoptó en España desde principios del siglo XX para tratar de lograr un ahorro de energía.

Si bien oficialmente el otoño, con una duración de 89 días y 20 horas, comenzó el 22 de septiembre, el verdadero "final" del verano parece no llegar hasta que comienza el mal tiempo -ya aquí- y se cambian los relojes.

Cuando se toquen las agujas o botones, España, y unos 48 países más, dejarán atrás la hora de verano para volver a la oficial.

DESDE 1916

Aunque la idea del aprovechamiento diurno de luz natural fue planteada en el XVIII por el científico y diplomático estadounidense Benjamín Franklin, el período de hora de verano se aplicó por primera vez durante el transcurso de la I Guerra Mundial, para mantener las fábricas abiertas una hora más.

Tal y como explica Pere Planesas, del Observatorio Astronómico Nacional, esa medida excepcional que tomaron los gobiernos alemán y austro-húngaro en abril de 1916 fue adoptada en ese mismo año por Holanda, Reino Unido, Francia y Portugal; otros lo harían después.

En España, la hora de verano se aprobó por primera vez en 1918, aduciendo la escasez de carbón tras la I Guerra Mundial.

Tanto en nuestro país como en otros, el horario de verano se aplicó al principio de manera intermitente.

En España, por ejemplo, un día después de la proclamación de la Segunda República, el gobierno provisional anuló la medida y en 1937 y 1938 los dos bandos contendientes en la Guerra Civil establecieron horarios de verano, aunque en distintos períodos, según Planesas.

La recuperación de la costumbre de adelantar el horario oficial comenzó a generalizarse, aunque de forma desigual, en 1974 cuando se percibieron los efectos de la primera crisis del petróleo.

REPERCUSIONES BIOLÓGICAS Y ECONÓMICAS

El hecho de introducir dos veces al año un cambio de hora ha suscitado protestas de agricultores y ganaderos, por sus repercusiones biológicas y económicas, y reticencias en ciudadanos que hablan de efectos físicos y psicológicos -los expertos insisten en que estos son mínimos y pasajeros-.

Los cambios de (una) hora han sido objeto de varias investigaciones y ninguna ha sacado conclusiones determinantes ni sobre cómo afecta al organismo ni sobre el ahorro energético.

Planesas señala, en un artículo en el Anuario del Observatorio Astronómico de Madrid, que precisamente la justificación para establecer y mantenerlo es el supuesto ahorro energético.

Sin embargo, no ha quedado demostrado, insiste, que el ahorro sea significativo -desde al menos 10 años en España se cifra el ahorro potencial (en el mejor de los casos) en 90 millones de euros en los hogares españoles (2 euros por persona), un 5%-.

Otros países europeos evalúan su ahorro en energía eléctrica en menos del 1%.

En los 30, en EEUU se habló del placer de disponer de una hora más de sol y del aumento en las ventas de equipos de deporte.

Análogamente, hoy, el principal argumento esgrimido para mantener el horario de verano parece el de facilitar las actividades de ocio.

En la madrugada del próximo sábado dejaremos pues atrás este horario veraniego, sin tener claro sus ventajas.

ALINEAMIENTO HORARIO ALEMAN

España volverá a su horario de otoño e invierno, con un horario adelantado en una hora con respecto al huso horario que le corresponde (el tiempo oficial no corresponde con el solar).

Y es que en plena II Guerra Mundial, Franco decidió mover los relojes para alinearse con Alemania.

Precisamente se ha abierto ahora un debate sobre la conveniencia de que España tenga un horario como el de Gran Bretaña y Portugal, lo que, según algunos expertos, ayudaría a racionalizar horarios.

Esta es otra cuestión; por ahora lo que sí está claro es que el domingo hay que mover los relojes para abandonar "definitivamente el verano", lo que puede trastocar algo más a niños y mayores, pero, en todo caso, poco a todos. El "culpable" es el hipotálamo, que se "acoplará" en cuestión de días.