Un 5% de jóvenes toma alcohol adulterado, práctica que crece con la crisis

Uno de cada dos jóvenes no percibe riesgo en el consumo masivo de alcohol durante el fin de semana

Uno de cada cuatro asegura haber sufrido una intoxicación etílica en los últimos doce meses

La crisis está propiciando que se extienda la filosofía del "carpe diem": "vivir el día a día"

sociedad

| 06.02.2014 - 13:42 h
REDACCIÓN

La Encuesta de Telemadrid

¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
Si
79.4%
No
20.6%

Un 5% de los jóvenes consume alcohol irregular, con altas probabilidades de que esté adulterado, una práctica que va en aumento debido a la crisis, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid.

Además, el 40% de los jóvenes no percibe problemas éticos ni de salud en la compra de alcohol de forma irregular, fuera del control de las autoridades fiscales y sanitarias, tal y como pone de relieve el estudio, realizado por el instituto ThinkCom, adscrito a la universidad y presentado este jueves.

Los jóvenes adquieren el alcohol en puntos de venta irregular (tiendas de chinos, de todo a cien o en puestos callejeros), pero también perciben que lo consumen en locales de ocio, ha explicado Ubaldo Cuesta, director de la Cátedra de Comunicación y Salud de la Facultad de Ciencias de la Información y autor del trabajo.

El profesor Cuesta ha advertido de que se está implantando cada vez más la compra en la calle debido a la crisis, que también está propiciando que se extienda la filosofía del carpe diem: vivir el día a día. Aunque ha señalado que un 5 de consumo irregular entre los jóvenes puede parecer un porcentaje bajo, este catedrático ha alertado de "los datos apuntan hacia un repunte".

"La crisis incrementa el consumo de alcohol irregular", ha subrayado el profesor Cuesta, quien ha alertado de que no solo se trata de un fraude fiscal sino de un problema de salud pública.

Ubaldo Cuesta ha resaltado el hecho de que los jóvenes no tengan ninguna intención de denunciar la venta de alcohol ilegal, lo que ha achacado, en parte, a que no perciben el riesgo y, en parte, a que en España no está extendida la cultura de la denuncia.

El estudio, realizado mediante una encuesta a 1.200 jóvenes de entre 14 a 34 años, pone de relieve que el 60 % de los jóvenes consume alcohol habitualmente, especialmente de forma masiva durante el fin de semana (el llamado atracón).

Además, uno cada dos no percibe el riesgo que ello supone, a pesar de la probabilidad que este tipo de consumo entraña para desarrollar una adicción en la edad adulta, ha señalado este catedrático. Uno de cada cuatro encuestados asegura haber sufrido una intoxicación etílica en los últimos doce meses, según el estudio, que observa una tendencia al alza entre las chicas (un 24%).

"Lo que está haciendo el joven es entrar en una conducta de riesgo sin percibirlo", ha señalado el profesor Cuesta, quien ha considerado que "no se le está prestando al alcohol todo el interés que debería prestarse". Y así, si pretenderlo, se está creando un "frame" o marco social de referencia de que beber en exceso "no es tan malo".

Cuesta ha explicado que el objetivo de los jóvenes cuando hacen botellón es ponerse contentos lo antes posible. "El alcohol es un lubricante social, facilita la conducta de flitreo".

Según el estudio, en España se consumen 163 millones de litros de alcohol al año: más de 1.600 millones de cubalibres (130 millones de litros); 500 millones de copas de licores fuertes (25 millones de litros) y 155 millones de copas de licores de frutas (7,7 millones de litros).

Como conclusiones, el autor del informe ha abogado por la necesidad de incrementar las medidas de control, tanto coercitivas (inspecciones del botellón, del garrafón y del comercio ilegal), como educativas.

Además, ha apelado al fomento de la corresponsabiliidad social, a través de programas de educación para la salud y de la labor de los medios de comunicación, y a establecer una ética entre todos los interlocutores.