Santos llama a construir una paz estable al recibir un Nobel dedicado a las víctimas

"El Nobel de la Paz vino como un regalo caído del cielo"

"El pueblo de Colombia está haciendo posible lo imposible"

La emoción de Patti Smith humaniza la ceremonia de los Nobel

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos

sociedad

| 10.12.2016 - Actualizado: 18:14 h
REDACCIÓN

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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llamó hoy a todo su país a construir una paz "estable y duradera" al recibir el Nobel de la Paz en Oslo, un premio que dedicó en especial a las víctimas del conflicto armado.

En un discurso en castellano y plagado de citas variadas, desde Gabriel García Márquez a Bob Dylan, quiso acordarse de los "más de 8 millones de víctimas y desplazados" y "más de 220.000 mujeres, hombres y niños que, para nuestra vergüenza, han sido asesinados".

Santos pidió luego a las siete víctimas presentes en la ceremonia celebrada en el ayuntamiento de Oslo e invitadas por él mismo que se levantaran para recibir una de las mayores ovaciones del día.

De pie, y varios de ellos con las manos entrelazadas, Pastora Mira García, Leiner Palacios, Liliana Pechené, Fabiola Perdomo, Ingrid Betancourt, Clara Rojas y Héctor Abad Faciolince escucharon emocionados un reconocimiento que se prolongó más de medio minuto.

A Palacios -superviviente de la matanza de Bojayá cometida por las FARC en 2002 en un combate con paramilitares- lo puso como ejemplo de las víctimas, que han apostado por la reconciliación mientras "muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz".

"La guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población, a lo largo y ancho de nuestro bello país, ha terminado", dijo Santos, premiado por sus "esfuerzos decididos" para acabar con el conflicto apenas cinco días después del triunfo del no en el plebiscito sobre el primer acuerdo con la guerrilla en octubre.

El mandatario resaltó que ese galardón fue un "regalo caído del cielo"; como "el viento de popa que nos impulsó para llegar a nuestro destino: ¡el puerto de la paz!", manifestó para reconocer que el Nobel contribuyó de forma esencial a que Colombia hiciera "posible lo imposible" y que un segundo pacto negociado fuera aprobada por las dos cámaras.

El proceso colombiano muestra precisamente, a su juicio, que si se persevera la paz es posible, incluso en lugares como Siria, Yemen o Sudán del Sur.

Santos elogió a los países que han apoyado las conversaciones, sobre todo a Noruega -garante con Cuba del proceso-, pero también a las Fuerzas Armadas y a quienes negociaron directamente.

"Y me refiero tanto a los negociadores del Gobierno como a los de las FARC -mis adversarios-, que demostraron una gran voluntad de paz. Yo quiero exaltar esa voluntad de abrazar, de alcanzar la paz, porque sin ella el proceso hubiera fracasado", concedió.

Ningún miembro de la guerrilla estuvo en Oslo para evitar problemas por su situación legal en Colombia, había explicado Santos la víspera en rueda de prensa, aunque sí estuvo su asesor jurídico en las negociaciones, el español Enrique Santiago.

A la ceremonia en el ayuntamiento de Oslo, decorado con flores colombianas, sí asistieron en cambio el jefe del equipo del Gobierno que negoció con las FARC, Humberto de la Calle, y el Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, además de los expresidentes de Colombia, Ernesto Samper, y España, Felipe González.

Santos defendió en su discurso la "urgente necesidad" de replantear la estrategia en la lucha contra las drogas a nivel internacional y cerró su alocución recordando a "Gabo", "mi aliado en la búsqueda de la paz".

Colombia -en cuyo cielo brilla "el sol de la paz"- debe disfrutar su segunda oportunidad, como la de "las estirpes condenadas a cien años de soledad" en "la nueva y arrasadora utopía de la vida".

La apuesta por el diálogo y la reconciliación fueron centrales en el discurso previo de la líder del Comité Nobel noruego, Kaci Kullmann Five, leído por la vicepresidenta de este organismo, Berit Reiss-Andersen, debido a la ausencia por enfermedad de la primera.

La concesión del Nobel a Santos, de quien elogió su "valentía y resistencia políticas", quiso premiar su tarea, pero también apoyar un proceso que estaba "bajo peligro inminente", y es un "homenaje" a todas las partes, incluidas las FARC, afirmó Reiss-Andersen.

El mandatario recibió un diploma, una medalla de oro (colombiano) y 8 millones de coronas suecas (881.000 dólares), que donará a las víctimas del conflicto.

Santos, acompañado por su familia, cerrará el programa de hoy con el banquete en su honor, al que acudirán entre otros los miembros del Comité Nobel noruego y la familia real de este país nórdico.

El presidente celebrará mañana varias reuniones con distintas autoridades noruegas, como la primera ministra, Erna Solberg, y asistirá luego al Concierto del Nobel de la Paz, en el que actuará el cantante colombiano Juanes.

LA EMOCIÓN DE PATTI SMITH

La emoción de la cantante Patti Smith contagió hoy a los asistentes a la ceremonia de entrega de los Nobel en Estocolmo, donde interpretó de manera muy sentida el tema "A Hard Rain's A-Gonna Fall" de Bob Dylan, galardonado con el premio de Literatura.

Una enorme ovación premió a la cantante estadounidense, de 69 años, que interrumpió la canción en una ocasión y tuvo un pequeño tropezón una segunda vez.

Vestida con un traje de pantalón y chaqueta negros y camisa blanca de largos puños, cantó acompañada únicamente por una guitarra el tema de Dylan, que tuvo que interrumpir. "Lo siento, lo siento, estoy nerviosa", dijo la veterana artista.

La directora de la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, la joven Marie Rosenmi, advirtió del error a la cantante, que pidió retomar la estrofa y recibió el primer aplauso del auditorio, entre los que estaban los reyes de Suecia, Silvia y Caros Gustavo, y la princesa heredera, Victoria, con su esposo, el príncipe Daniel.

Posteriormente, la cantante, embargada por la emoción, tuvo un segundo tropiezo con la larga y compleja letra de la canción de Dylan, pero supo reponerse para dar más potencia a su voz mientras algunos de los asistentes no podían retener las lágrimas.

El auditorio le dedicó una enorme ovación al finalizar un tema muy significativo en la carrera de Dylan, compuesto en 1963, un himno de la canción protesta que fue escrita en los años del miedo ante una posible guerra nuclear.

Es un tema repleto de visiones inquietantes, como la que habla de un recién nacido rodeado de lobos, y al que la cantante de Chicago (EEUU) imprimió de una gran emoción.