Nuestros ancestros ya comían chufas hace dos millones de años

Chufas (Archivo)

sociedad

| 10.01.2014 - 08:26 h
REDACCIÓN

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Un estudio de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, ha llegado a la conclusión de que nuestros antiguos antepasadosque vivieron en el este de África hace entre 2,4 y 1,4 millones de años comían principalmente chufas (Cyperus esculentus). El estudio, publicado en Plos One, sugiere también que estos primeros homínidos podrían haber buscado alimento adicional en otros frutos e invertebrados, como gusanos y saltamontes .

La autora del estudio, Gabriele Macho, examinó la dieta de 'Paranthropus boisei', apodado Hombre Cascanueces por sus grandes dientes molares planos y poderosas mandíbulas, mediante el estudio de los babuinos de hoy en día en Kenia. Sus resultados ayudan a explicar un rompecabezas que ha desconcertado a los arqueólogos desde hace 50 años.

Los estudiosos han debatido porqué estos humanos tempranos tenían esas fuertes mandíbulas, barajando la posibilidad de una dieta basada en alimentos duros como las nueces, sin embargo, sus dientes parecían estar hechos también para el consumo de alimentos blandos.

Daños en el esmalte de los dientes indicaron que habían estado en contacto con una sustancia abrasiva y la investigación anterior con análisis de isótopos estables sugiere que la dieta de estos hombres estaba compuesta en gran parte de plantas C4 como pastos y juncos. Sin embargo, ha surgido un debate sobre si este tipo de alimentos ricos en fibra podrían ser de alta calidad para el gran cerebro de un homínido de tamaño mediano.

El estudio de Macho encontró que los babuinos de hoy comen grandes cantidades de chufas C4 y que esta comida habría contenido altas cantidades de minerales, vitaminas y ácidos grasos suficientes para el cerebro homínido. Su conclusión se basa en los datos existentes que detallan la dieta de los babuinos de avanzada edad en el Parque Nacional de Amboseli, en Kenia, un entorno similar al que una vez habitó el Paranthropus boisei.

El estudio se basa en la suposición de que los babuinos intuitivamente seleccionan alimentos de acuerdo a sus necesidades, por lo que la doctora Macho llega a la conclusión de que las demandas nutricionales de un homínido habrían sido bastante similares.

Esta investigadora modificó los resultados del trabajo anterior realizado por Stuart Altmann (1998) sobre el tiempo que lleva a los babuinos de avanzada edad desenterrar las chufas y alimentarse de diversas fuentes de C4.

Esta experta calculó el tiempo probable tomado por los homínidos, lo que sugiere que sería por lo menos el doble que el de los babuinos de un año una vez que su destreza manual superior se tuvo en cuenta. Macho también contó con el factor de la ingesta de calorías que necesitaría un pariente humano de gran cerebro.

Las chufas, que son ricas en almidones, son altamente abrasivas en un estado sin calentar, algo que, según Macho, pudo provocar la abrasión y el desgaste de los dientes de los homíninos. El estudio revelta también que los dientes de los babuinos tienen marcas similares que dan pistas sobre su patrón de consumo.

Con el fin de digerir las chufas y permitir que las enzimas de la saliva descompongan los almidones, los homínidos tendrían que masticar las chufas durante mucho tiempo. Todo este proceso de mascar metió una presión considerable a las mandíbulas y los dientes, lo que explica por qué el Hombre Cascanueces tenía una anatomía craneal tal distintiva.

El estudio de Oxford calcula que un homínido podría extraer suficientes nutrientes de una dieta a base de chufas, es decir, alrededor de 10.000 kilojulios o 2.000 calorías al día o el 80 por ciento de su ingesta diaria de calorías requerida entre dos horas y media y tres horas. Esto encaja dentro del tiempo de alimentación de cinco a seis horas por día típico para un primate de gran cuerpo.