Las perseidas, entre la timidez y la osadía

Perseidas (Archivo)

sociedad

| 13.08.2015 - 12:55 h
REDACCIÓN

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La oscuridad del cielo presagiaba una noche plagada de perseidas, pero el espectáculo sólo ha estado al alcance de algunos porque tormentas y nubes han frustrado la observación de la lluvia de meteoros en distintos puntos de España.

El astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias, Miquel Serra, ha informado de que en algunos lugares del mundo se han cumplido las previsiones y se han llegado a ver hasta 100 perseidas por hora gracias a las buenas condiciones astronómicas derivadas de la falta de luz de Luna.

"La Luna estaba prácticamente nueva, de hecho la Luna nueva es el día 14 y entonces la noche estaba muy oscura y eso iba a permitir ver meteoros muy leves en brillo. Las previsiones eran las mejores, no vamos a tener unas condiciones similares hasta el 2018", ha subrayado.

Pese a que el cielo estuvo nublado, en la sierra Morena cordobesa llegaron a avistarse hasta dos perseidas por minuto.

Entre 200 y 300 personas disfrutaron de un cielo despejado y muy oscuro en el Observatorio de Collado de La Sagra (Granada), donde se observaron una media de 20 a 30 perseidas por hora.

"Cada vez que pasaba una estrella, la gente gritaba entusiasmada", ha contado a Efe José Luis Ortiz, investigador científico del CSIC.

"Las estrellas que se pueden ver en zonas como Madrid tienen que ser especiales, casi tipo bólidos (las más brillantes), debido a la contaminación lumínica, mientras que en Granada vimos las más brillantes y las más débiles porque el cielo es mucho más oscuro", ha especificado.

El Observatorio de Collado de La Sagra ha utilizado en esta ocasión un espectrógrafo para estudiar la composición de las partículas que forman parte de estas lluvias fugaces

"En el caso de las perseidas, su composición está bastante bien conocida, pero cuando trabajas con instrumentos de más resolución siempre se pueden encontrar cosas nuevas, se trata de hallar algo inesperado", ha matizado.

En Canarias, sin embargo, una "insólita" depresión tropical ha cubierto el cielo y ha impedido observar toda la actividad de la lluvia de meteoros.

"Estamos un poco tristes por no haber visto la lluvia en su plenitud. Llevo allí 20 años y nunca había visto lluvia en agosto en en el observatorio", ha lamentado.

El mal tiempo, en este caso una "tormenta de verano llena de aparato eléctrico", frustró también la noche a las cerca de mil personas que se congregaron en la Foz de Arbaiun -un entorno natural a unos 50 kilómetros de Pamplona- para observar las "lágrimas de San Lorenzo".

"No vimos meteoros, perseidas, pero vimos rayos de todo tipo y luego empezó a llover y hasta a granizar, con lo cual aquello fue un desastre", ha declarado el director del Planetario de Pamplona, Javier Armentia.

Pese al resultado, el astrofísico ha destacado el ambiente y la ilusión de los observadores y ha recordado que aún quedan algunas noches para ver perseidas.

Los meteoros asociados a las perseidas se pueden observar desde mediados de julio y hasta el 24 de agosto, pero lo cierto es que la pasada es la mejor noche, incluso hasta el viernes.

Armentia ha celebrado que este fenómeno astronómico es de los que despiertan más interés año tras año.

"Coincide que son en agosto, que tienen esa característica de repetirse todos los años. Además, como no son predecibles, no podemos saber cuántas se van a ver, o cuándo exactamente o si vamos a tener una nube o no, la gente se lo toma casi como un reto y por eso tiene encanto", ha añadido.

Las lluvias de meteoros son conocidas popularmente como estrellas fugaces, y las lluvias de estrellas se producen cuando la traza de partículas de polvo y rocas que dejan los cometas en su órbita entran en la atmósfera de la Tierra y se volatilizan produciendo un efecto luminoso: los meteoros.

En una noche cualquiera se pueden ver varias estrellas fugaces, una, dos o tres a la hora, pero, cuando se habla de lluvia de estrellas, es cuando se pasa de un ritmo de estrella fugaz por hora a uno, al menos, de estrella fugaz por minuto.

Destellos que no son estrellas, como explica en su web el Instituto Geográfico Nacional dependiente del Ministerio de Fomento, en la que puede leerse que la madrugada del 12 al 13 de agosto lo que ocurre es que el planeta cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle, que tiene un período de 130 años y que pasó cerca del Sol por última vez en 1992 y esta órbita está llena de partículas pequeñas que han sido liberadas por el cometa en sus pasos anteriores.

Cuando una de estas partículas entra en la atmósfera terrestre, la fricción la calienta hasta vaporizarla a gran altura y durante unos segundos, la partícula brilla como si fuera una estrella, pero no se trata de ningún astro con luz propia, sino una partícula de polvo incandescente.