'La historia de Jan', un filme para superar el miedo al síndrome de Down

"La historia de Jan"

sociedad

| 03.11.2016 - 16:21 h
REDACCIÓN

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Seis años filmando la vida de su hijo, desde que nació en 2009 con síndrome de Down, culminan esta semana con el estreno en cines de La historia de Jan, un documental filmado por sus padres, Bernardo Moll y Mónica Vic, que habla del espíritu de superación, la aceptación y el optimismo vital.

Empezó siendo un blog terapéutico para afrontar un diagnóstico inesperado y temido, y poco a poco Moll, montador profesional convertido en director y guionista, pasó a incorporar vídeos y a ver las reacciones de la gente.

"La gente se emocionaba, me contaban cómo les servía para afrontar sus casos y fue entonces cuando pensé en hacer la película; me compré una cámara mejor y me puse a grabar día a día todo lo que estaba pasando", ha explicado Moll a Efe.

El espectador es testigo del crecimiento de Jan, y de momentos por los que pasa cualquier padre con su hijo, pero también de la dureza de las enfermedades asociadas al síndrome de Down que les hacen pasar más de una Nochevieja en el hospital. Jan tuvo hipertiroidismo, problemas de corazón y de visión, así como dificultades a nivel cognitivo y motor. No siempre era fácil darle al botón de grabar.

"A veces era la típica grabación de padre, porque tu hijo ha hecho una mejoría o está guapo, pero otras veces tenía que adoptar un punto de vista profesional para obligarme a grabar, aunque Jan estuviera llorando, porque sabía que iba a servir, eso era duro", explica.

Reunió más de 150 horas de grabación que tenían que quedarse en 90 minutos. Para financiarlo acudió al micromecenazgo por internet, pero el proyecto fue creciendo y consiguió finalmente el respaldo de una productora, la de Enrique Cerezo, y de la distribuidora A Contracorriente Films.

"Que la película se pudiera hacer más grande y llegar a los cines era el objetivo, porque si haces una película y luego no la ve nadie, mal vamos", señala Moll.

Los protagonistas del filme, además de Jan, son sus padres. Los tres forman un triángulo de amor y coraje que invita a superar el miedo y a aprender a ser felices. Por eso su mensaje puede servir a cualquiera, no sólo a los afectados por el síndrome de Down.

"Es una historia que habla de la aceptación. Hay que pasar por el dolor, pero también intentar disfrutar de las cosas bonitas", subraya Moll. Y también de la educación y de la importancia de dedicar tiempo a los hijos.