La familia del batería de Los Piratas dice fue "víctima de un error y de la decisión del psiquiatra"

La Guardia Civil abre información reservada sobre el agente que disparó contra el músico

La esposa del hombre muerto por la Guardia Civil dice que "no era un maltratador"

sociedad

| 27.08.2015 - 10:03 h
REDACCIÓN

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La Guardia Civil ha abierto una información reservada sobre el agente que ayer disparó en Ponteareas (Pontevedra) contra el batería del grupo de rock Los Piratas después de acudir a su domicilio por una llamada por un presunto caso de violencia machista. Fuentes del instituto armado han señalado que esta información reservada se abre siempre que ocurre un caso de estas características, sean cual sean las circunstancias e independientemente de las actuaciones judiciales que se lleven a cabo.

Según fuentes de la investigación, una patrulla de la Guardia Civil acudió ayer al domicilio de Javier F.F., miembro de la citada banda de rock viguesa ya disuelta, alertada por una llamada de violencia machista y se encontró en el camino a una mujer que decía que su marido la había agredido, que estaba muy nervioso y que tenía a su bebé.

Tal y como han indicado fuentes de la investigación, la mujer presentaba diversos hematomas, tenía algo de sangre en la cara y otras lesiones, como comprobaron los agentes y los servicios sanitarios que intervinieron en este caso. Antes de entrar en la casa, la pareja de agentes se cruzó con una mujer, según las mismas fuentes, que tenía al bebé en brazos y que decía que se lo habían arrebatado al presunto agresor, que estaba muy nervioso en el interior de la vivienda.

Una vez en la casa, los agentes intentaron tranquilizar al hombre y dialogaron con él, pero en un momento determinado el músico, que seguía alterado, fue a la cocina y un agente le siguió. Allí, el guardia civil fue agredido con un cuchillo en el rostro. Ante el segundo intento de agresión del hombre, el otro agente disparó contra el agresor hiriéndole en el abdomen para evitar que dañara a otras personas que se encontraban en la casa y posteriormente falleció en el hospital.

Las fuentes han indicado que la mujer y el bebé estuvieron toda la noche retenidos en la casa y que finalmente la esposa de Javier pudo salir por la mañana y avisar a los vecinos.

LA FAMILIA DICE FUE "VÍCTIMA DE UN ERROR Y DE LA DECISIÓN DEL PSIQUIATRA"

La familia del batería de Los Piratas pedirá "responsabilidades" y asegura que Javier Fernández ha sido "víctima de un error" y de la "decisión del psiquiatra" que le retiró la medicación cuando nació su hijo, recientemente. La suegra del fallecido, Angeles, ha incidido en que la familia "no defiende a un maltratador", sino a "una persona que fue víctima de un error y de la decisión de un psiquiatra", y ha añadido que el Instituto Armado "tiene que reconocer que cometió un error, que no era un caso de violencia de género". Según su versión, los agentes fueron avisados por un caso de un "brote psicótico".

"Ya sé que estamos todos muy sensibilizados, pero hay que saber discernir. Esto es una enfermedad crónica que tiene que tener tratamiento", ha aseverado la mujer, quien ha indicado que "se avisó a la Guardia Civil para que lo llevaran a un centro". Según ha reconocido, su hija sí recibió "un bofetón" del fallecido, pero lo ha enmarcado en el "momento de tensión", aunque "no tiene excusa". Su hija, ha dicho, estaba "impresionada por lo que había ocurrido, porque era la primera vez" que acontecía algo similar.

La suegra del fallecido también ha declarado que la propia Guardia Civil le indicó que, ante casos como el de este miércoles, los agentes hasta ahora iban acompañados de personal sanitario, pero que ahora acuden solos. "No están preparados", ha señalado la mujer, en referencia a situaciones como la acontecido con su yerno. Pasado el mediodía de este jueves, se han personado dos agentes de la Guardia Civil en la casa de la mujer, que les ha dicho que la familia "no está en contra" de este Cuerpo, pero que creen que "había que usar otros métodos". Hasta el lugar también han acudido dos abogados.

"NO ERA UN MALTRATAEDOR"

La mujer del batería del grupo de rock Los Piratas ha rechazado hoy que su pareja fuese un maltratador y afirma que sufría un trastorno bipolar y que hubo "mala práctica" de los agentes. En un comunicado en las redes sociales, Andrea M. se identifica como la mujer de Javier F.F., Hal9000, como era conocido en Los Piratas, la banda de rock viguesa que se disolvió a mediados de la década pasada, y afirma que no va a permitir "que se manipule la información sobre lo ocurrido". "Hal era la persona más cariñosa del mundo. Nos amaba con todo el corazón, al bebé y a mí. Jamás fue un maltratador, éramos completamente felices", afirma Andrea M., en su comunicado.

Según su esposa, Hal es "una víctima", primero de un trastorno bipolar del que estaba "perfectamente controlado" hace diez años hasta que su psiquiatra "tuvo la brillante idea de retirarle todo el tratamiento", a pesar de que la familia le pidió que no lo hiciese.

Afirma que el nacimiento del bebé le había afectado y que ella acompañó a su marido al psiquiatra "a comentarle que estaba nervioso". Sobre los hechos, la mujer afirma que su marido "no agredió a ningún agente". "Hubo tensión pero no agresión", sostiene Andrea M., que asegura que su esposo "fue también víctima de una mala práctica que desencadenó este terrible final".

"Hal, cariño, no permitiré que manchen tu nombre. Yo sé lo que nos querías. Te quiero y siempre te querré", concluye su nota. Según fuentes de la investigación, una patrulla de la Guardia Civil acudió ayer a un domicilio de Ponteareas (Pontevedra) alertada por una llamada de violencia machista y se encontró en el camino a una mujer que decía que su marido la había agredido, que estaba muy nervioso y que tenía a su bebé.

Antes de entrar en la casa la pareja de agentes se cruzó con una mujer, según las mismas fuentes, que tenía al bebé en brazos y que decía que se lo habían arrebatado al presunto agresor, que estaba muy nervioso en el interior de la vivienda.

Una vez en el interior de la casa, los agentes intentaron tranquilizar al hombre y dialogaron con él y en un momento determinado el hombre, que seguía alterado, fue a la cocina y un agente le siguió. Allí, el agente resultó agredido con un cuchillo en el rostro. Ante el segundo intento de agresión del hombre, el otro guardia civil disparó contra el agresor hiriéndole en el abdomen para evitar que dañara a otras personas que se encontraban en la casa y posteriormente falleció en el hospital.