Impresoras 3D para cirugías más precisas y más cortas

El Hospital Gregorio Marañón es pionero en aplicar las imágenes de las impresoras 3D domésticas a la cirugía ortopédica y de tumores

sociedad

| 04.01.2017 - 18:19 h
REDACCIÓN

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El Hospital Gregorio Marañón de Madrid es pionero en aplicar las imágenes de las impresoras 3D domésticas a la cirugía ortopédica y de tumores. Una tecnología que mejora la precisión y reduce el tiempo de quirófano y los costes.

Cirugías más precisas y hasta un 40 % más cortas son el resultado de usar impresoras 3D a nivel “doméstico” en los hospitales, una experiencia que desarrolla con éxito desde hace tiempo el Hospital Gregorio Marañón. Este hospital elabora sus propios modelos de prótesis para facilitar las intervenciones de tumores óseos.

Una situación que ha cambiado desde que las impresoras 3D son algo ya “doméstico”, lo que permite a este hospital mejorar la técnica de intervención de una forma mucho más barata y rápida.

Gracias a estas impresoras, y a partir de imágenes de TAC, se pueden reproducir tridimensionalmente en plástico huesos e incluso los propios tumores que se han desarrollado en ellos, de manera que el cirujano, antes de empezar a operar, visualiza claramente lo que se va a encontrar y puede planificar mejor su actuación.

Algo muy importante en operaciones en las que, en muchos casos, un milímetro es fundamental para evitar tocar la masa tumoral y no propiciar la propagación de células malignas.

Así lo explican para Telemadrid, Miguel Cuervo Dehesa, Jefe de sección de Traumatología Oncológica y el doctor Pérez Mañanes, médico adjunto del Servicio de Traumatología

MODELO 3D PARA TRAUMATOLOGÍA

Y también permite otra aplicación, no necesariamente en el caso de tumores: ante fracturas complejas, un modelo 3D ayuda a construir las placas o tornillos que hay que colocar al paciente con la forma exacta, sin tener que estar haciendo pruebas y modificaciones de estas piezas sobre la marcha en la misma operación, acortando así su duración.

Se emplea en casos muy concretos, como algunas cirugías de pelvis o de puntos concretos de algunos huesos, y también se ha utilizado con éxito en pacientes que requerían una reconstrucción de una extremidad y a los que, en otros centros sanitarios, se les había propuesto la amputación ante la complejidad de la intervención.