Semana aciaga para los montes gallegos, con más de 6.500 hectáreas calcinadas

Prisión para la mujer investigada por los quince incendios en A Coruña

sociedad

| 13.08.2016 - Actualizado: 18:40 h
REDACCIÓN

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Los montes gallegos han vivido una semana aciaga protagonizada por las llamas de los incendios forestales, que han arrasado ya más de 6.500 hectáreas.

A esta hora efectivos contraincendios y personas a título particular mantienen aún una dura batalla contra las llamas y las brasas en distintos puntos de Galicia, mayoritariamente afectada por los incendios en el sur de la provincia de Pontevedra y en la península coruñesa del Barbanza, entre las rías de Muros y Noia y de Arousa.

El municipio pontevedrés de Arbo ha sido el más afectado por los incendios, en su mayor parte de carácter intencionado como ha reconocido el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

A primera hora de la tarde de hoy se mantiene la denominada "Situación 2", por amenaza a núcleos de población y viviendas, en el incendio que afecta a las parroquias de Xuño y Caamaño, en el municipio coruñés de Porto do Son.

El incendio que se desató en la parroquia de Mourentán, en el municipio pontevedrés de Arbo, actualmente estabilizado, es hasta el momento el que más superficie ha quemado en la ola de fuegos que esta semana afectó a Galicia, con un total de 1.583 hectáreas.

Hoy se cumplen cinco días desde que el pasado martes se declarasen los primeros fuegos de gran magnitud en el sur de Galicia, donde los vecinos de varias localidades como Soutomaior, Arbo o Crecente se han visto amenazados por las llamas, algunos de ellos por segunda vez en la última década.

Así lo narraba a Efe Ana Couñiago, vecina de la parroquia de San Martiño de Ventosela, en el municipio de Redondela, un lugar que se ha visto gravemente afectado por el incendio iniciado en la tarde del martes en Soutomaior, y que se extendió rápidamente debido a las fuertes rachas de viento, que dificultaron su control.

"Esto ya lo vivimos en el 2006, cuando un incendio afectó a nuestra casa y a dos más, pero esta vez fueron más casas. Venían a apagar alrededor de la nuestra y se tenían que ir a otra y a otra", narraba esta mujer mientras se lamentaba, a escasos metros de su vivienda, de cómo la zona boscosa que antes envolvía el lugar se había cubierto de ceniza y humo.

Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias que se desplazaron hasta allí para hacer frente a las llamas ubicaron su base ante la vivienda en la que Ana Couñiago reside con su familia, que se vio gravemente amenazada por las llamas en este incendio que obligó a evacuar a decenas de vecinos de la parroquia y a los niños de un centro de Aldeas Infantiles.

Esta situación se ha repetido en numerosos núcleos rurales que han tenido que ser desalojados por las llamas en los últimos días, y el humo también ha obligado a evacuar un cámping en la parroquia de Oleiros, en Ribeira (A Coruña).

"Las llamas pasaban por encima de la casa", explicó Ana Couñiago, que, al igual que sus vecinos, colaboró en las labores de extinción, mano a mano con los equipos de extinción hasta "las cinco de la mañana", cuando todavía quedaban rescoldos.

En Arbo, como también sucede en otras localidades de las provincias de A Coruña, de Ourense y de la propia Pontevedra, los vecinos viven con cubos de agua apostados en las puertas de sus casas, con tractores con cisternas recorriendo continuamente los caminos de tierra para humedecerlos a modo de cortafuegos y con mangueras que utilizan para ayudar a bomberos, profesionales y helicópteros.

En distintos puntos de la geografía gallega la intervención de los residentes se tornó clave a la hora de hacer frente a la lumbre.

Afortunadamente, no se han tenido que lamentar daños personales y las fuentes oficiales sólo hablan del traslado en ambulancia de un brigadista por un corte en una pierna mientras desempeñaba su labor en Cotobade y de dos operarios heridos leves al salirse de la carretera con el vehículo contraincendios.

Los afectados se preguntan quién o quiénes son los responsables de esta ola de incendios, algunos apuntando a algún "malnacido", en alusión a los pirómanos, y otros volviendo la mirada hacia las administraciones públicas.

En esta línea se ha mostrado el Bloque Nacionalista Galego (BNG), cuya portavoz nacional y candidata a la Presidencia de la Xunta, Ana Pontón, ha acusado al Gobierno gallego de alimentar "la industria" del fuego con una política forestal y de ordenación del territorio errada, censurando que se permita "recalificar terrenos quemados" o la reducción de las franjas de protección de viviendas y carreteras.

El PSdeG se ha sumado a las críticas acerca de la gestión del Ejecutivo gallego y ha anunciado que solicitará la comparecencia de Núñez Feijóo en la Diputación Permanente del Parlamento gallego, para obtener explicaciones sobre este asunto.

Las fuerzas de seguridad se empeñan en localizar y detener a los responsables materiales de los incendios en una lucha que ayer derivó en la detención de una mujer de 56 años como presunta autora de 15 fuegos, y que fue sorprendida cuando intentaba prender otros 7 focos en Cerceda (A Coruña). Hoy ha ingresado en prisión.

También ayer fue detenido un hombre como presunto autor de un fuego que quemó cien hectáreas en el municipio coruñés de Vimianzo, y al que una jueza ha dejado hoy en libertad con cargos y la obligación de comparecer cada quince días.

PRISION PARA LA MUJER AUTORA DE LOS INCENDIOS EN A CORUÑA

Por otra parte, La presunta autora de quince incendios forestales cometidos en el municipio coruñés de Cerceda, además de siete en grado de tentativa, ha sido enviada a prisión de manera provisional.

El Juzgado de Instrucción número 1 de A Coruña, en funciones de guardia, ha decidido que la investigada por un presunto delito continuado de incendio forestal ingrese en prisión.

La mujer, de 56 años, detenida ayer, se ha negado a declarar ante el juez.

Se ha decretado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.

La mujer fue sorprendida ayer pasadas las siete de la mañana cuando salió de su casa e intentó prender siete focos, que fueron desactivados por los agentes y un vecino antes de la detención, ante la que se resistió.

Se le imputan quince incendios desde el pasado 18 de julio que afectaron a veintidós hectáreas y se produjeron cerca de zonas pobladas en un radio de tres kilómetros desde su domicilio, donde al parecer mantiene mala relación con todos los vecinos.