Francisco proclama beato a Pablo VI, un Papa "con visión de futuro"

En una misa multitudinaria en la Plaza de San Pedro

El Papa clausura del Sínodo de los obispos y pide "creatividad" y "libertad" para el próximo

sociedad

| 19.10.2014 - 13:18 h
REDACCIÓN

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El papa Francisco proclamó beato a Pablo VI durante una misa multitudinaria en la Plaza de San Pedro, en la que recordó cómo el pontífice que concluyó el Concilio Vaticano II "condujo a la Iglesia con sabiduría y visión de futuro".

"Pablo VI, en el momento en que estaba surgiendo una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría y con visión de futuro -y quizás en solitario- el timón de la barca de Pedro sin perder nunca la alegría y la fe en el Señor", dijo Francisco durante la homilía de la beatificación.

Pablo VI fue beatificado durante una ceremonia que también clausuró el Sínodo extraordinario de la familia celebrado en estos días en el Vaticano, ya que fue el papa Giovanni Montini quien instituyó este organismo de consulta.

El milagro atribuido a la intercesión de Pablo VI, y que le permitió ser beatificado, fue la curación de un feto a principios de la década de 1990 en California. Después de que se diagnosticase que tenía graves problemas cerebrales, la madre se negó a abortar y el niño nació sin problemas.

Francisco recordó durante su alocución que Pablo VI escribió que el Sínodo serviría para "adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad".

"Contemplando a este gran papa, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias", continuó Francisco.

El Papa argentino agradeció el "humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia" de Pablo VI, y recordó que fue "el gran timonel" del Concilio Vaticano II.

EL PRIMER PAPA VIAJERO

Pablo VI, expresó Francisco, "supo de verdad dar a Dios lo que es de Dios dedicando toda su vida a la sagrada, solemne y grave tarea de continuar en el tiempo y extender en la tierra la misión de Cristo".

El Papa Montini, expresó Francisco, "guió a la Iglesia para que fuera al mismo tiempo madre amorosa de todos los hombres y dispensadora de salvación".

Montini fue el primer papa viajero y el autor de la "Humanae Vitae", que incluía la postura de la Iglesia Católica hacia el aborto, pero también hacia el control de la natalidad y los métodos anticonceptivos, explicando que sólo no eran pecado aquellos considerados 'naturales' y otras medidas que se relacionan con la vida sexual

Pero Francisco también recordó que firmó la exhortación apostólica "Evangelii nuntiandi", con la que "quiso despertar el compromiso de la Iglesia para evangelizar el mundo", y la "Marialis cultus", en la que se proclamaba a la Virgen María "madre de la Iglesia".

La ceremonia, como es tradicional, comenzó con la lectura de la biografía del papa Montini por el postulador de la causa de beatificación, Antonio Marrazzo, y después el obispo de Brescia, Luciano Monari, pidió al papa que declarase beato a Pablo VI.

Francisco leyó la fórmula en latín en la que se decía que "desde ahora el papa Pablo VI será llamado beato y se celebrará su fiesta, en los lugares y según las reglas establecidas, cada año el 26 de septiembre".

Junto al altar se expuso durante toda la ceremonia como reliquia la camiseta ensangrentada del atentado que sufrió Pablo VI en 1970, cuando un pintor boliviano le hirió con dos puñaladas a su llegada al aeropuerto de Manila.

A la misa asistieron decenas de miles de personas, sobre todo llegadas desde Brescia, localidad natal del pontífice, y desde Milán, la ciudad de la que fue arzobispo.

Antes de iniciar la celebración, Francisco saludó al papa emérito Benedicto XVI, quien asistió a esta beatificación, pues fue Pablo VI quien le nombró cardenal.

La ceremonia contó numerosas delegaciones internacionales. Por parte de España asistió el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo.

SÍNODO DE LOS OBISPOS

El papa Francisco clausuró con una misa en la plaza de San Pedro el Sínodo extraordinario de los obispos sobre la familia y destacó que fue "una gran experiencia" de unión, al mismo tiempo que pidió "creatividad" y "libertad" para la próxima asamblea del mismo tema en 2015.

La homilía le sirvió al papa para reafirmar "que la Iglesia es llamada con premura a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido".

Francisco aseguró que el Sínodo, que ha debatido durante dos semanas temas relacionados con la familia, "ha sido una gran experiencia" vivida con "sinodalidad" y "colegialidad".

El Papa argentino añadió que durante estos días los participantes en la asamblea de los obispos han sentido "la fuerza del Espíritu Santo que guía y renueva sin cesar a la Iglesia, llamada, con premura, a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido".

Por ello, Francisco dio gracias a Dios "por el don de este Sínodo y por el espíritu constructivo con que todos han colaborado".

Y pidió que "el Espíritu Santo, que en estos días intensos nos ha concedido trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad, acompañe ahora, en las Iglesias de toda la Tierra, el camino de preparación del Sínodo Ordinario de los Obispos del próximo mes de octubre de 2015".

"Hemos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y perseverancia, con la certeza de que es el Señor quien da el crecimiento", concluyó.

El documento final que ayer aprobaron los llamados "padres sinodales", los obispos con derecho al voto, contenía propuestas para la acogida a los gais y divorciados, pero no todos los puntos consiguieron la mayoría de dos tercios que se había requerido en las votaciones anteriores.

No obstante, el papa quiso que el documento, también con los tres puntos que no alcanzaron la mayoría, fuera publicado por completo, para continuar el debate, a pesar de las divisiones, en el próximo Sínodo.

Entre ellos, el punto 52, en el que se proponía estudiar un camino penitencial para que los divorciados que se han vuelto a casar pudiesen recibir los sacramentos, fue el que más votaciones en contra tuvo, pero finalmente fue aprobado por 104 votos a favor y 74 en contra.

Lo mismo ocurrió con el punto 53 (112 a favor y 63 en contra) que instaba a continuar estudiando la posibilidad de que los divorciados que han vuelto a casarse puedan recibir "la comunión espiritual" o "por qué no pueden recibir la comunión sacramental".

La mayoría también aprobó, aunque hubo 62 votos en contra, que "los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza" y que se "evitará cualquier marca de discriminación".

A pesar de estas divisiones, el gran denominador común, como ya reflejó el mensaje de clausura también aprobado por los obispos durante la mañana, es que la Iglesia debe ser "una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie".