El mundo del toreo se une en Valladolid para homenajear a Victor Barrio

Un rabo para Talavante, dos orejas para Morante y otras dospara El Juli

sociedad

| 05.09.2016 - 16:24 h
REDACCIÓN

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Todo el mundo del toreo se unió ayer en Valladolid para homenajear a Victor Barrio, el torero segoviano que falleció hace apenas un mes en la plaza de Teruel. La tarde en lo taurino fue un éxito, pero sobre todo por lo que supuso de reivindicación al decir de los presentes.

Fue una corrida marcada por la generosidad, la de los toreros actuando desinteresadamente en homenaje a su compañero Vïctor Barrio, y del público con toros y toreros, premiándoles con abundante generosidad. Fue Talavante quien marcó las diferencias con su entregada faena al sexto de la tarde que le valió el rabo del toro con el que marcó las diferencias.

El público que abarrotó los tendidos del coso de Valladolid acudió deseoso de contemplar las faenas de seis de los más importantes toreros del momento y con un talante amable y desprendido que se apreció ya cuando se le concedió una oreja a Juan José Padilla por una faena de imposible brillo a un derrengado toro de Juan Pedro Domecq.

ESPECTADORES ENTUSIASMADOS

También fue generosa la que se le concedió a José Tomás, la estrella del cartel, que apenas pudo cuajar un soberbio quite por chicuelinas y un par de series de buenos muletazos al desfondado ejemplar de Núñez del Cuvillo que salió en tercer lugar.

Los espectadores se entusiasmaron con el arrebato de Morante de la Puebla ante el tercero, varios momentos de surtida y genial inspiración ante un astado de Zalduendo de bastas hechuras y rajado casi desde su salida.

Dos orejas paseó Morante y otras dos le dieron a El Juli del toro que salió en el turno siguiente, un fino ejemplar de Domingo Hernández que fue el de más calidad y duración del variado lote escogido para la ocasión.

El torero madrileño estuvo variado con el capote, en suertes muy vistosas, y sustentó con oficio una faena de muleta compacta y algo lineal, en la que ligó los pases sin acabar de entusiasmarse hasta la espectacular estocada final a un toro que se partió el pitón derecha al comienzo del trasteo.

La generosidad de la tarde, que llegó a sus más altas cotas al premiar a ese ejemplar con la vuelta al ruedo en el arrastre, se vio frenada momentáneamente en el infructuoso y largo trasteo de Manzanares al quinto, que acusó, constantemente dolido, una posible lesión en su pata delantera derecha.

Y tras la calma momentánea llegó la tempestad de Alejandro Talavante, que puso toda su generosa entrega al homenaje con una faena al sexto en la que no se guardó nada, desde los suaves delantales de recibo al estoconazo final volcándose sobre el morrillo de un toro de Núñez del Cuvillo que tuvo calidad pero poco fondo.