El miedo a quedarse en paro acaba afectando negativamente al rendimiento de los trabajadores

Provoca instatisfacción en el trabajo y también falta de compromiso

Una investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia

sociedad

| 22.02.2012 - 12:55 h
REDACCIÓN

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Una investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia muestra como la inseguridad laboral y el temor de muchos trabajadores por quedarse sin empleo acaba afectando negativamente a su rendimiento profesional, ya que genera insatisfacción y falta de compromiso en su trabajo.

Así se desprende de los resultados publicados en la última edición de la revista 'The Spanish Journal of Psychology', que también revelan que las consecuencias de dicha inseguridad son distintas según el grupo ocupacional al que se pertenezca.

La investigación se basó en una encuesta a 321 trabajadores, de los que el 51,4 por ciento trabajaba en hospitales, el 25,7 por ciento desempeñaba labores en supermercados y compañías de distribución comercial y el 22,9 por ciento eran empleados de empresas de trabajo temporal (ETTs).

La edad media de los encuestados fue de 32 años y, de ellos, el 66 por ciento disponía un contrato permanente y sólo el 34 por ciento tenían otros contratos, por ejemplo, temporales.

De este modo, observaron que la sensación de que se va a perder el puesto de trabajo empeora los niveles de satisfacción sobre otros aspectos de la vida, como la familia, la salud, la situación económica y el balance entre trabajo y tiempo libre.

Además, y según explica Amparo Caballer, coautora del estudio, en declaraciones al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), recogidas por Europa Press, a medida que aumenta el temor al desempleo, mayor es el nivel de inseguridad laboral. "Las personas están menos satisfechas con su vida personal, laboral, familiar y están menos comprometidas con su trabajo".

En el estudio, Caballer y su equipo también consiguieron distinguir tres grupos de trabajadores a los que denominaron de 'cuello azul', de 'cuello blanco' y 'profesionales'.

En el primer grupo se enmarcan las personas con un puesto que no necesita una alta cualificación, como reponedores de supermercado o celadores de hospital; al segundo grupo pertenecen los trabajadores de oficina, administrativos, dependientes y cajeros de supermercado; y el grupo de los 'profesionales' lo componen médicos, ingenieros y enfermeras.

De este modo, observaron que cuando existe incertidumbre sobre el empleo, los trabajadores de cuello azul "tienen menos satisfacción vital y rinden menos y peor que el resto de los grupos estudiados", explica Caballer.

Por su parte, ante la inestabilidad, los trabajadores de cuello blanco son los que muestran más insatisfacción laboral.

A la vista de los resultados del estudio, los autores concluyen que "no todos los empleados reaccionan a la inseguridad de la misma forma". Algunos grupos son más propensos a reaccionar de más negativamente a la percepción de inseguridad en el empleo, de ahí que aconsejen no tratar el problema de la misma manera en los diferentes grupos de una empresa.