Montserrat González no se arrepiente del crimen de Carrasco: "¡Era mi hija o ella!"

Exculpa a su hija y a Raquel Gago de participar en el crimen

El fiscal sostiene la misma responsabilidad en las acusadas del asesinato

sociedad

| 19.01.2016 - 11:23 h
REDACCIÓN

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Montserrat González, ante el jurado y en la primera jornada del juicio en la Audiencia de León, ha confesado que decidió acabar con la vida de la que fuera presidenta de la Diputación y del PP provincial, Isabel Carrasco: "`Era ella o mi hija. Si no lo hacía era mi hija, preferí ella a mi hija. Ella iba a seguir haciéndole la vida imposible, por eso decidí matarla".

Entre lágrimas, y en respuesta de preguntas de su letrado, José Ramón García, la autora confesa de la muerte de Carrasco ha explicado cómo decidió que iba a acabar con la vida de la política leonesa. La decisión la tomó, ha agregado, después de una reunión de la cúpula del PP en Madrid en la que, según la acusada, se proponía designar como nuevo presidente del PP leonés a Javier García Prieto, pero finalmente "Rajoy no dejó".

En ese momento, ha indicado Montserrat, se dio cuenta de que Isabel Carrasco iba a continuar al mando e iba a seguir con el acoso a su hija. "Estaba ya tan decidida, vi que García Prieto ya no salía y decidí que la iba a matar", ha aseverado.

Según la versión de la autora confesa, que únicamente ha contestado a preguntas de su letrado, ni Raquel Gago ni su hija Triana Martínez planearon junto a ella el crimen. "No tenían nada que ver, ellas no tenían ni idea. Lo hice ese día porque coincidió, perfectamente podría haberlo hecho otro día".

Montserrat, además, ha dicho no estar arrepentida y a ha aseverado que si dijera otra cosa "mentiría". "Estaba convencida de que si no lo hacía mi hija iba a sufrir algún percance, que iba a ir a su entierro. Si hubiera salido de presidente Javier García Prieto no estaríamos aquí", ha lamentado.

En cuanto a cómo se produjo el crimen, Montserrat ha relatado que el 12 de mayo de 2012, a primera hora de la tarde, decidió "ir a andar" y a ver si "encontraba" a Isabel Carrasco, porque ya había decidido matarla, aunque ha precisado que "ni ella misma" sabía que ese iba a ser el fatídico día.

En las inmediaciones del lugar del asesinato, en una calle de León muy próxima al domicilio de Isabel Carrasco, Montserrat vio a su víctima y llamó a su hija para decirle que se fuera al coche. "Mi hija me notó nerviosa por teléfono, me preguntó qué pasaba y le dije que veía a la Carrasco y se va a cagar".

A partir de ese momento, Montserrat siguió a su víctima hasta que logró aproximarse a ella en la pasarela sobre el río Bernesga y cuando se percató de que no había nadie se acercó y le disparó por la espalda. "Yo le di en la espalda y después le di más. Tampoco sé dónde le di. Le dispare en lo alto de la pasarela porque venía gente".

En su huida, ha agregado, se desprendió del bolso que incluía el arma, una navaja y 50 euros, tirándolo en un garaje próximo al lugar del crimen, pero ha negado que hubiera quedado con su hija para que ella se desprendiera del arma homicida.

SU HIJA ES SU VIDA

La autora material ha asegurado a lo largo de su intervención que la relación que mantenía con su hija "era muy estrecha" y que ella es "su vida". Además, ha explicado que la afiliación de Triana al PP se realizó de la mano de un amigo de la familia, Gaspar de Astorga, que era "amigo íntimo de Herrera", en referencia al presidente de la Junta, y también gracias al que fuera presidente de la Diputación de León Javier García Prieto, quienes "apadrinaron" a Triana.

Gran parte del interrogatorio a Montserrat ha girado sobre el presunto acoso que Triana Martínez sufrió por parte de Isabel Carrasco, algo que según Montserrat comenzó cuando la víctima solicitó a su hija "mantener con ella relaciones sexuales". Como ella "se negó y salió corriendo" --asegura-- comenzó el acoso laboral, personal y económico.

Para cimentar tal circunstancia, Montserrat ha explicado que Isabel Carrasco eliminó una plaza de ingeniero en la Diputación de León, que en un principio fue creada a medida de Triana, para que ésta "nunca tuviera la oportunidad de recuperarla".

Se inició entonces "una persecución increíble" que, según Montserrat, también fue en forma de continuas inspecciones de Hacienda y trabas para encontrar cualquier tipo de trabajo, así como para cobrar facturas de trabajos que ya había realizado. Incluso, ha añadido, frustró la posibilidad de Triana de ser directora general de la Junta de Castilla y León, un puesto que le habían asegurado "sería para ella".

Montserrat González ha dicho que la situación de acoso llevó a Triana a "estar fatal" porque incluso la gente "no salía con ella, no iban ni a tomar un vino con ella" por miedo a Isabel Carrasco.

"Sentí miedo por ella, por si hacia algo", ha manifestado Montserrat entre lágrimas cuando ha recordado los casos de varios conocidos suyos, uno que se había tirado por la ventana y otro que se había pegado un tiro. "No quería que a mi hija le pasara lo mismo", ha insistido.

CONFESION

Después de haber sido detenida, Montserrat ha explicado que le fueron a ver "unos policías de Burgos" que creía que "venían a hacerle un favor" porque dijeron que venían de parte de su marido, el comisario de Astorga, y ella se lo creyó. "Me enseñaron los mensajes que estaban poniendo en Internet", sobre el crimen y "sobre lo que ella era, que no tiene nombre", ha explicado en relación a Isabel Carrasco.

Montserrat ha precisado que confesó los hechos porque pensaba que los policías iban a ayudarla y que iban a dejar libre a Triana, y que incluso le enseñaron en el ordenador una ley, según la cual, su hija saldría indemne porque "era de la familia".

EL FISCAL: LAS TRES ACUSADAS TUVIERON EL MISMO GRADO DE RESPONSABILIDAD

La Fiscalía sostiene que las tres acusadas del asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco en mayo de 2014 tuvieron el mismo grado de responsabilidad y ha recalcado que actuaron "con una frialdad y una precisión impresionantes".

Así lo ha subrayado el fiscal del juicio por la muerte de Isabel Carrasco, Emilio Fernández, quien ha insistido en que "matar no es fácil" y se trata, "sin ningún género de dudas", de un asesinato ya que la víctima "no tuvo ninguna posibilidad de defenderse".

Ha recalcado que al tratarse de una víctima con relevancia política y cometerse el asesinato a plena luz del día, el crimen no se podría haber perpetrado "sin la colaboración necesario de todas para que tuviera garantías de éxito".

"¿Quien iba a pensar que la mujer y la hija del comisario de Astorga (León) en coordinación con una policía local eran las autoras?", se ha preguntado el fiscal después de asegurar que si no hubiera sido por el policía jubilado que presenció los hechos y propició la detención hubiera sido "imposible" descubrirlo.

El fiscal ha hecho estas manifestaciones durante la exposición de las calificaciones previas en el juicio del caso por el crimen de Isabel Carrasco, en el que solicita 23 años de cárcel para cada una de las tres acusadas, que ha comenzado a las 09.27 horas en la Audiencia de León.

En el banquillo de los acusados se sientan Montserrat González, de 60 años, autora confesa de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco; su hija, Triana Martínez, de 36; y la agente de la Policía Local de León Raquel Gago, de 42.

Además, el fiscal ha insistido en que las tres acusadas "no están locas" y que la realidad es que sentían un "odio profundo" hacia Isabel Carrasco. Fernández ha manifestado que en esta vista se va a juzgar a las supuestas asesinas de Isabel Carrasco y ha reprochado a las defensas que intenten probar la "maldad" de la dirigente política del PP. Ha agregado que el hecho de que Carrasco perjudicara a la hija de la asesina confesa "no es justificación para matarla y menos de esa forma tan cobarde".

Por su parte, la abogada de la acusación particular, Beatriz Llamas, que representa a la hija de la víctima, ha explicado que el crimen estuvo "perfectamente organizado y estructurado", con un plan en el que "la figura de cada una de las acusadas es esencial", aunque Montserrat González "fue la que tuvo más coraje y apretó el gatillo".