"El diesel modifica el polen para que sea más tóxico", advierte Javier Ruiz

Los alergólogos advierten de que el diésel contribuye al incremento de pacientes alérgicos a diversos pólenes

Hablamos con Javier Ruiz, Jefe de Alergología del Hospital Infanta Elena

La contaminación es capaz de producir inflamación bronquial en pacientes con asma y alergía

sociedad

| 10.03.2017 - 19:01 h
REDACCIÓN

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Por delante un fin de semana soleado, y sin lluvias o viento que rebajen los altos niveles de contaminación. Los alergólogos advierten de que la contaminación, principalmente la que emiten los vehículos diésel, incrementa el número de pacientes alérgicos a diversos pólenes, lo que la convierte en una de las mayores causas de aparición de estas patologías. El doctor y jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Infanta Elena, Javier Ruiz, ha explicado en una nota que, mientras los pólenes del campo están limpios, en las ciudades "están recubiertos de partículas polucionantes", lo que provoca la sensibilización de más pacientes y una respuesta alérgica mayor.

En el caso de los pacientes asmáticos y alérgicos, la contaminación puede tener un efecto directo en sus vías respiratorias, ya que las partículas suspendidas en el aire fruto de la contaminación "son capaces de producir inflamación e hiperractividad bronquial", ha aclarado el doctor.

También contaminantes como los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre, el monóxido de carbono y el ozono favorecen la aparición de síntomas y exacerbaciones en niños asmáticos.

Según el especialista, los pólenes que más alergias provocan en Madrid son los de las gramíneas, olivo y cupresáceas, como los cipreses, por lo que, "todo aquel que sea alérgico a estos tres pólenes pueden tener síntomas de enero hasta junio", motivo por el cual la alergia deja de ser una afección exclusiva de la primavera.

Asimismo, ha destacado que las plantas polinizan de forma predominante en una época del año, por ejemplo, los cipreses lo hacen desde octubre hasta abril, siendo el máximo en febrero, lo cual coincide con la etapa gripal y se pueden confundir los síntomas.

Entre las señales más frecuentes destacan la rinoconjuntival como los estornudos repetidos, picor de nariz y ojos, enrojecimiento y lagrimeo de ojos y la congestión nasal.

En ocasiones, estos síntomas pueden evolucionar a afecciones bronquiales con dificultad para respirar, sensación de opresión torácica, autoescucha de sibilancias y tos seca, sobre todo por las noches, los cuales se intensifican en los días soleados y empeoran con el viento.

Por último, el alergólogo ha recordado que los pacientes deben acudir a los especialistas para conocer los pólenes que provocan su sintomatología con el fin de adoptar las medidas necesarias e individualizadas para evitarla, como la vacunación antialérgica.

JAVIER RUIZ/Jefe Alergología Hospital Infanta Elena