Ingresa en prisión el joven condenado por pagar 80 euros con una tarjeta falsa

Ha ingresado esta tarde en el centro penitenciario de Albolote (Granada)

Fue condenado a seis años de cárcel

sociedad

| 07.06.2016 - 12:15 h
REDACCIÓN

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Alejandro Fernández, el joven granadino condenado a cinco años de cárcel por pagar 79,20 euros con una tarjeta que resultó ser falsa, ha ingresado voluntariamente este martes, sobre las 19,20 horas, en el centro penitenciario de Albolote (Granada) después de que no hayan prosperado las distintas acciones que ha emprendido para evitar este desenlace, entre ellas la petición de un indulto que el Gobierno le ha denegado.

El joven, que ha llegado a la prisión acompañado de familiares poco antes de las 19,00 horas, ha dicho a los periodistas justo antes de entrar que no se va a "rendir" y que piensa "pelear", aunque sea ya recluso, por un cambio en un sistema que considera "injusto" y "antiguo". Ha recordado que el caso se remonta a hace seis años, periodo en el que no ha cometido ningún delito. "He estado seis años esperando a que se haga justicia y ahora quieren que pague cinco más", ha lamentado.

Antes de su llegada a la cárcel, ha criticado que existan informes desfavorables de la Audiencia Nacional y de la Fiscalía a su indulto, que fue rechazado por el Consejo de Ministros el 18 de marzo, cuando él está "totalmente reinsertado en la sociedad", con un "trabajo y una vida estable". Ha considerado que "cometió un error" y que su entrada en prisión es una "injusticia".

Asimismo, ha explicado que fue en 2010, con 18 años recién cumplidos, cuando se dirigió a Málaga con un amigo que le dio una tarjeta con su nombre y apellidos que resultó ser falsa, con la que pagó en un supermercado bebidas alcohólicas para su acompañante y un batido de chocolate para él, por los que pagó esos 79,20 euros.

El desconocía el fraude y que su amigo, hoy en busca y captura, perteneciera a un grupo dedicado a clonar tarjetas. "Era una persona de mi confianza, veinte años mayor que yo, y que me había ayudado mucho. Cuando me dijo que era una tarjeta monedero para no llevar dinero encima, con mi nombre, yo pensé que era verdad", ha sostenido.

Su abogado, Javier Gómez Rosales, ha lamentado que el ingreso en prisión de su cliente se haya producido tras no salir adelante ninguna de las medidas que se han tomado para evitarlo.

Igualmente, ha querido aclarar que los informes desfavorables al indulto que han emitido la Fiscalía y la Audiencia Nacional "no son vinculantes, de modo que el Ministerio de Justicia se lo podría haber concedido igualmente", especialmente teniendo en cuenta que es una condena "desproporcionada".

También ha censurado que Alejandro Fernández ingrese en prisión sin que el Gobierno le haya trasladado oficialmente la negativa a concederle el indulto y por tanto sin conocer "realmente en qué se ampara el Ministerio para decirle que no".

De hecho, estudia emprender algún tipo de acción contra esa "falta de información" que a su entender ha padecido su cliente, en tanto que los informes desfavorables de la Audiencia y el Ministerio Fiscal no le fueron comunicados hasta el lunes pese a que fueron emitidos en septiembre de 2015.

A partir de ahora, "la lucha se centrará en que Alejandro permanezca en la cárcel lo menos posible", según ha agregado el abogado, que presentó recientemente un recurso de reposición ante la Audiencia Nacional, que lo condenó inicialmente a 12 años de prisión por pertenencia a banda organizada y estafa y después le rebajó la pena a cinco.

198.000 FIRMAS DE APOYO

Además, su madre Rosario Fernández, publicó hace cuatro días una petición en 'change.org', que cuenta ya con el apoyo de más de 198.000 personas. Según explica la madre, su hijo Alejandro "cometió un error" hace seis años.

El Gobierno ya anunció no iba a solicitar el indulto de Alejandro Fernández al tener informes negativos realizados por el Ministerio Fiscal y la Audiencia.

Cuando ocurrió, según asegura su madre, Alejandro se presentó ante el juez voluntariamente, y estuvo en el calabozo de lunes a viernes, hasta que lo pusieron en libertad provisional. Desde entonces ha estado firmado todos los 1 y 15 de cada mes. Se celebró un juicio rápido y el juez consideró que formaba parte de una banda organizada dedicada a clonar tarjetas.

"En ese momento él, recién cumplidos los 18 años, sólo conocía a una persona de los integrantes de esa banda organizada, al cual consideraba un referente y jamás imaginaba que le iba a engañar de esa manera", mantiene la madre en su petición.

"Por la enfermedad de mi marido, Alejandro estuvo ayudándonos económicamente durante un año. Yo estaba parada, y todo el sueldo que él cobraba nos lo daba, a sus 22 años. Desde aquel día ha estado trabajando, ahora tiene un puesto fijo, una casa con opción a compra y ha encontrado a la mujer de su vida, con la cual lleva viviendo cinco años y depende económicamente del sueldo de Alejandro, ya que es desempleada. Todo lo que ha conseguido hasta ahora lo perdería", mantiene la madre, que afirma que su hijo es "un hombre reinsertado, sin antecedentes penales y lleva un año esperando un indulto que no llega".

"¿Y ahora la justicia le hace pagar por un error que ni siquiera sabía que estaba cometiendo, y con el tiempo ya ha enmendado?", se pregunta, para reclamar el apoyo a su petición de indulto que pretende enviar al Ministerio de Justicia para evitar que finalmente Alejandro ingrese el próximo martes en prisión.

Si nada lo impide, Fernández tendrá que ingresar en prisión antes del próximo domingo, pese a haber sumado más de 182.000 firmas de ciudadanos que apoyan que le sea concedido el indulto en tan sólo cuatro días.

El condenado, Alejandro Fernández, lleva esperando un año a que el Gobierno conteste a su petición de esta medida de gracia, y su abogado ha presentado recientemente un recurso de reposición ante la Audiencia Nacional, que lo condenó inicialmente a 12 años de prisión por pertenencia a banda organizada y estafa y después le rebajó la pena a cinco.

En declaraciones a Europa Press ha explicado que fue en 2010, con 18 años recién cumplidos, cuando se dirigió a Málaga con un amigo que le dio una tarjeta con su nombre y apellidos que resultó ser falsa, con la que pagó en un supermercado bebidas alcohólicas para su acompañante y un batido de chocolate para él, por los que pagó esos 79,20 euros.

El desconocía el fraude y que su amigo, hoy en busca y captura, perteneciera a un grupo dedicado a clonar tarjetas. "Era una persona de mi confianza, veinte años mayor que yo, y que me había ayudado mucho. Cuando me dijo que era una tarjeta monedero para no llevar dinero encima, con mi nombre, yo pensé que era verdad", ha dicho.

Por ello, en 2015 presentó una petición de indulto ante el Gobierno que, según ha tenido conocimiento recientemente fue denegada en marzo, aunque ni él ni su letrado han sido advertidos de ello por los cauces oficiales.