Destaca Roberto Blanco en una anodina novillada

Roberto Blanco (Roberto Blanco)

sociedad

| 17.05.2013 - 21:54 h
REDACCIÓN

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El salmantino Roberto Blanco, muy seguro toda la tarde, consiguió destacar en una novillada anodina y marcada tanto por el frío y desangelado ambiente en los tendidos como por la absoluta falta de casta de los utreros de Guadaira.

FICHA DEL FESTEJO: Seis novillos de Guadaira, de buena y proporcionada presentación, pero vacíos de raza y de juego muy deslucido, salvo el tercero, de mayor entrega y duración.

Gómez del Pilar: pinchazo y estocada (silencio); estocada (silencio).

Juan Leal: pinchazo y estocada (ovación); estocada caída y tres descabellos (silencio).

Roberto Blanco: pinchazo y estocada desprendida (ovación); pinchazo y estocada (silencio).

Entre las cuadrillas destacó banderilleando Raúl Cervantes.

Noveno festejo de abono. Menos de media entrada en tarde ventosa y fría.

SEGURIDAD Y MORAL

En un festejo con escaso y frío ambiente, con gran parte del público pendiente de la próxima cita futbolística en la capital de España, el novillero Roberto Blanco fue capaz de llamar la atención gracias a su seguridad y a su férrea moral.

El salmantino, pese a la incomodidad del viento, se plantó ante el tercer novillo de Guadaira, el único con unas mínimas opciones, con una gran firmeza y mucha capacidad de mando en su muleta.

Sometió así las descompuestas embestidas iniciales con la mano muy baja, y de ese acierto surgieron dos series de derechazos ligadas y templadas que supusieron los momentos de mayor brillantez de la tarde.

En busca de redondear el triunfo, Blanco estiró la faena más de lo conveniente sin encontrar ya la misma respuesta del enemigo, pero manteniendo la impronta de su determinación. La misma que mostró con un sexto cobardón que no tomó las telas con entrega ni una sola vez.

Gómez del Pilar, triunfador de los novilleros de la pasada edición de la feria, recibió de nuevo a sus dos utreros con sendas largas cambiadas a portagayola, como muestra de su voluntad de triunfo.

En el primero de su lote compitió en quites con Juan Leal, ambos con el capote a la espalda (el francés por saltilleras y el madrileño por morelianas). Y fue ese el momento de mayor lucimiento de su actuación, pues el novillo se paró afligido en cuanto Del Pilar le pudo por abajo, mientras que con el indefinido cuarto, molestado también por el viento, nunca logró asentarse.

El francés Juan Leal se despidió sin suerte del escalafón de novilleros, pues el próximo domingo tomará la alternativa en el anfiteatro romano de Nimes (Francia).

A su soso y parado primero aún le sacó Leal cierto partido en la distancia corta, de mitad de faena en adelante, pero su valor para dejarse rozar por los pitones apenas le sirvió para provocar unas tibias palmas en los ateridos tendidos.

Tampoco tuvo opciones con el quinto, el último utrero de su carrera, que llegó ya al último tercio absolutamente vacío de bravura, si es que llegó a tener alguna.