Afectados del Costa Concordia mantienen viva la tragedia y sus demandas

  • En el primer aniversario del hundimiento del buque
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Costa Concordia |Costa Concordia

El presidente de la Asociación de Afectados Españoles por el "Costa Concordia" 2012, Manuel García Martos, ha asegurado hoy, en el primer aniversario del hundimiento del buque, que la tragedia aún se mantiene viva así como la demanda de que se haga justicia.

García Martos ha expresado su confianza en la Justicia española, ante la proximidad del juicio que se celebrará el próximo 30 de enero en el Juzgado de Primera Instancia número 63 de Madrid contra la naviera italiana Costa Cruceros, a raíz de las reclamaciones planteadas por la Asociación de Afectados Españoles de aquel suceso.

"Pedimos justicia y que se nos indemnice por las secuelas que tenemos con una cuantía razonable y no como si fuéramos un número dentro de un barco de transportes, como pretende la compañía", ha resaltado.

Ha reconocido que todavía tiene alguna pesadilla relacionada con estos hechos, pero que la medicación le ayuda a sobrellevar los días en los que se encuentra más nervioso.

"No es fácil. No todos los días estás encerrado en el barco, pero en cualquier momento o situación, ante un golpe de hierro o dentro de algún sitio, te vienen todas las imágenes y recuerdos. Es inevitable", ha remarcado.

"Los recuerdos siguen vigentes", ha insistido, y ha recordado como después del golpe con un escollo, sabían que "el buque se iba al agua", mientras les pedían que estuvieran tranquilos porque había "un fallo eléctrico".

García Martos ha asegurado que pasó "mucho tiempo" desde que se produjo el impacto, sobre las 21.30, hasta que llegaron a tierra a la medianoche.

El primer golpe se produjo cuando estaba cenando con su mujer y su hijo pequeño y "empezaron a caer copas y toda la vajilla", por lo que decidieron ir a su camarote para buscar los chalecos salvavidas guiados por la intuición de que "aquello no era lo normal".

En el camarote, situado en la novena planta, estuvieron unos minutos hasta que se pusieron los chalecos salvavidas y decidieron "para dónde tirar" porque llevaban tres días en el barco, no lo conocían y tampoco tenían las tarjetas de simulacro, ha detallado.

El embarque en Palma de Mallorca el representante español de Costa Cruceros les informó durante una hora de las excursiones y los precios y dejó diez minutos al final para explicarles que al barco nunca le iba a pasar nada, pero que tenían que saber que la señal de emergencia eran siete pitidos cortos y uno largo.

García Martos ha precisado que el representante de Costa Cruceros, que no podría prever que iba a haber un naufragio, les retiró las tarjetas de simulacro porque no iban a hacerlo y no les iban a hacer falta, por lo que ha pedido que "no engañen a la gente diciendo que al día siguiente del hundimiento tenían previsto hacer el simulacro porque no es verdad".

Por su parte, la abogada de la asociación, Antonia Barba, ha manifestado a Efe que en su última oferta Costa Cruceros ha cifrado las indemnizaciones "de forma arbitraria" entre 20.000 y 30.000 euros, dependiendo del caso (20.000 para los que no tienen informes médicos y 30.000 para los casos de gravedad extrema).

Después del accidente, ha añadido, hay un grupo de personas que tienen secuelas psicológicas graves, ya que no pueden subir a un avión o no pueden viajar en barcos y a algunos se les acentúa el problema porque viven en islas.

Una de las afectadas, según la letrada, que reside en Madrid, procura estar siempre cerca de un hospital, sufre miedo y ansiedad y duerme con somníferos, a causa del naufragio, lo que los facultativos han definido como un síndrome de estrés postraumático severo.

Barba ha afirmado que si la compañía hace una oferta que atienda a las peticiones de forma individualizada, la asociación de afectados bajará sus pretensiones.

La Asociación de Afectados Españoles "Costa Concordia" 2012 está integrada por medio centenar de personas procedentes de Canarias, Baleares, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid.

El "Costa Concordia" naufragó el 13 de enero de 2012 cuando viajaba con 4.229 personas a bordo tras colisionar con un escollo frente a las costas de la isla del Giglio, en el mar Tirreno.

La naviera admitió que el naufragio, que provocó veinticinco muertos y siete desaparecidos, se produjo después de que el capitán del barco, Francesco Schettino, se acercaba a la costa de la isla variando la ruta establecida.