Adiós al "Fundi"

La plaza de Las Ventas rozó el lleno en la despedida del torero

sociedad

| 06.10.2012 - 11:57 h
REDACCIÓN

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Sólo un toro y sin aprovechar por "El Cid", en el discreto adiós del "Fundi".

Un solo toro con posibilidades de triunfo que sin embargo no supo aprovechar convenientemente "El Cid" en un festejo marcado por la despedida del "Fundi" que, con el peor lote, pasó sin pena ni gloria, hoy en Las Ventas.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Puerto de San Lorenzo, desiguales de presentación y deslucidos en conjunto, excepto el extraordinario segundo, ovacionado en el arrastre.

José Pedro Prados "El Fundi": bajonazo (silencio); y media delantera (ovación).

Manuel Jesús "El Cid": dos pinchazos y casi entera (ovación tras aviso); y tres pinchazos y estocada (silencio).

Daniel Luque: estocada caída y atravesada (silencio); y media y dos descabellos (silencio).

La plaza rozó el lleno en tarde agradable.

!QUÉ PENA DE TORO¡

Se ha dicho muchas veces en esto del toreo que el hombre propone, Dios dispone y el toro lo descompone, una máxima que puede podría atribuirse perfectamente a un "Fundi" que hoy dijo adiós a Madrid en voz muy bajita, pues sorteó un lote imposible con el que no pudo ni justificarse.

Pero esa sentencia a veces no se cumple, y el toro no siempre frustra la buena voluntad y predisposición del torero, y si no que se lo digan al "Cid", que por enésima vez dejó escapar un toro de bandera en Madrid, y no sólo por culpa de la espada, sino también porque le faltó estructurar mejor una labor embarullada y sin continuidad. Por ahí hay que empezar a contar la corrida.

Un toro, el segundo de la tarde, tomó el capote con buen son, aunque había que ayudarle a base de mucho temple para afianzarlo y que "rompiera" hacia adelante.

"El Cid" vio desde el principio que el animal podía servir haciéndole bien las cosas, por lo que brindó la faena al público, echándose la muleta directamente a la mano izquierda.

Y no empezó mal el de Salteras, que recetó una primera tanda al natural de extraordinaria cadencia y hondura, y dos más a derechas descolgado de hombros y con regusto en la interpretación.

A todo esto, el toro embistiendo con prontitud y muy humillado, con muchísima clase, haciendo "el avión" por los dos pitones.

Lo que no se explica fue qué le pasó al "Cid"; puede que nervios, agobio o simplemente le pudo la presión de saberse que no estaba a la altura de tan enclasado animal.

El caso es que de mitad de trasto hasta el final, el sevillano anduvo con demasiadas prisas y pocas estrecheces, embarullándose también más de la cuenta, y así la faena fue poco a poco diluyéndose hasta acabar prácticamente en nada. Y por si fuera poco, "petardo" con los aceros.

Al final, palmas de consolación para el torero y ovación de gala para el toro en el arrastre. Por cierto, ¡qué pena de toro!.

El quinto fue otra cosa, toro sin "transmisión" y "acostándose" además por los dos pitones. "El Cid" anduvo lo que se dice por ahí, voluntarioso sin más en una labor a media altura y de poco relieve, en la que ni siquiera llegó a interesar en el proyecto de arrimón final.

El toro que partió plaza, un auténtico buey por sus exageradas y bastas hechuras, no fue lo que se dice buen "compañero de viaje" por lo manso y aplomado que fue en el último tercio.

Le costó un mundo al "Fundi" sacarlo al tercio en los primeros compases con la muleta, y una vez que lo logró, el animal se paró a las primeras de cambio, negándose en redondo a embestir, por lo que al hombre no le quedó más remedio que abreviar después de un leve macheteo por la cara.

El cuarto tampoco fue nada del otro mundo, astado manso en varas y con mal estilo en la muleta, de rebrincadas embestidas, con la cara suelta y "metiéndose" por el pitón derecho. "El Fundi", que brindó su último toro en Las Ventas a su afición, no pasó de las probaturas, y de nuevo optó por no darse demasiada coba.

Luque saludó a su primero con unos lances verónicas muy bonitos y despaciosos, pero el toro, en el límite de las fuerzas, provocó el enfado de los tendidos, hándicap que condicionó una faena de muleta insulsa y a media altura.

El sexto tampoco aportó nada por su extrema sosería, y aquí Luque pasó de puntillas a pesar del empeño que puso.