22ª de San Isidro: La descastada corrida de El Pilar prolonga el sopor en Las Ventas

sociedad

| 28.05.2016 - 15:33 h
REDACCIÓN

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Una descastada corrida de El Pilar, hoy en Las Ventas, echó por la borda toda posibilidad de triunfo de una terna también a la defensiva y poco resolutiva, lo que propició que el aburrimiento se adueñara una tarde más de los tendidos.

FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toros de El Pilar, bien presentados en conjunto, a pesar del escurrido segundo, nobles pero descastados y, algunos también, con las fuerzas justas. Así y todo, tercero, cuarto y quinto, con algo más de empuje, se dejaron sin más. El sexto fue un sobrero de Salvador Domecq, también sin casta alguna.

David Fandila "El Fandi", de nazareno y oro: casi entera desprendida (silencio); y estocada contraria (silencio).

David Mora, de celeste y oro: pinchazo y estocada trasera (silencio tras aviso); y estocada "en el rincón" (silencio).

Alberto López Simón, de grana y oro: estocada caída (palmas tras aviso); y estocada corta (silencio).

En cuadrillas, Ángel Otero se saludó montera en mano tras banderillear al segundo; y Vicente Osuna destacó en la brega al tercero.

La plaza registró lleno de "no hay billetes" en tarde primaveral y con ligeras rachas de viento, que, en ocasiones, se notó en el ruedo.

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¿DÓNDE ESTÁ LA CASTA?

Si ha habido algo realmente preocupante en las veintidós tardes que van de feria ha sido la absoluta falta de casta de la gran mayoría de los toros que se llevan lidiados. La tarde de hoy no ha sido otra cosa que la reafirmación de este alarmante problema en la cabaña de bravo.

La corrida de hoy, de El Pilar, era la última bala que le quedaba a las denominadas ganaderías "comerciales" antes de que la feria se adentre en su última semana de claro acento "torista". Pero tampoco ésta se salvó de la quema.

Los toros de Moisés Fraile, de impecable presentación pese al escurrido segundo, sin embargo, se quedaron en eso, en apariencia, ya que por sus venas corrían ríos de mansedumbre, completamente vacíos los seis, también el sobrero de Salvador Domecq que se lidió en último lugar.

Pero hoy, además de la corrida, hay que lamentar también la falta de acierto de los toreros, que tampoco anduvieron muy allá, dejando incluso a veces la sensación de falta de compromiso.

El Fandi ya se sabe que jamás llegará a nada en Madrid. Su estilo bullanguero, plano y mecánico no trasciende más allá de las plazas de provincias, donde el granadino sí que tiene su público y se mueve como pez en el agua.

Su primero salió de toriles ya con el depósito de la casta en reserva, con el que ni pudo brillar manejando el percal. Tampoco anduvo fino con "los palos", clavando siempre con muchas ventajas. Y con la muleta hubo tanta voluntad por su parte como poco eco en los tendidos, por lo poco o nada que se prestó el astado.

El cuarto, en cambio, tuvo más movilidad, aunque tampoco dijera gran cosa el animalito. Menos aún dijo el Fandi, que estuvo igual de desacertado con las banderillas, y que llevó a cabo un "pegapasismo" de cuidado. Pases y más pases en los que la vulgaridad y linealidad de los trazos llevó el aburrimiento a los tendidos.

A David Mora se le vio hoy demasiado atenazado por no decir descentrado y falto de recursos, nada que ver con el héroe que conquistó Madrid hace tres días.

A su escurrido y apagado primero no le encontró manera de "meterle mano". Ni sitio, ni pulso, ni distancia. Mora no fue capaz de dejarle la muleta en la cara ni una sola vez, recurriendo al "monopase" y a un proyecto de arrimón insustancial si no llega a ser porque acabó por los aires ya en el epílogo.

Y con el blandengue quinto, al que no hicieron sangre en el caballo ni para un análisis para que aguantara algo más en la muleta, como así fue, Mora volvió a estar más bien discreto.

Y a López Simón, sin tener tampoco su tarde, fueron directamente a reventarle, vilipendiado por los "exigentes" de siempre sobre todo con su primer toro, que se aplomó enseguida, y con el que el madrileño, un punto perfilerito, mostró suficiencia y sinceridad entre los pitones del moribundo antagonista, a pesar de las continuas protestas y censuras de los mismos de siempre.

El sobrero de Salvador Domecq que puso cierre a la tarde fue tan imposible como desesperante. Otro muro en el camino de López Simón.