Más 60% de los niños muertos en accidente no iba en sillita o la usaba mal

  • Viajar en sentido contrario a la marcha reduce un 95% las lesiones graves en niños de 2 a 4 años
  • La mayoría de los accidentes graves en los que mueren niños se pueden prevenir usando los sistemas de retención específicos para ellos

Un tercio de los niños de entre 0 y 14 años fallecidos en accidente de tráfico en España no utilizaba el sistema de retención infantil o sillita y otro tercio aproximadamente la utilizaba mal, según un informe que este miércoles ha hecho público la Fundación Mapfre.

El estudio ha sido presentado por el director de Seguridad Vial de la Fundación, Jesús Monclús, con la presencia de la infanta Elena, directora de proyectos de esta entidad y quien ha hecho hincapié en la necesidad de una mayor concienciación para avanzar en "comportamientos más seguros".

Aunque los datos de la siniestralidad vial entre los menores son "esperanzadores", con una reducción del 30 por ciento en el número de fallecidos en 2015 (25 muertos frente a 34 del año anterior) y del 92 por ciento en los últimos 26 años, Monclús ha asegurado que hay tecnología y conocimiento para mejorar esas cifras y alcanzar el objetivo cero.

De los 25 menores que perdieron la vida el pasado año en accidente de tráfico, 16 eran ocupantes de turismos, uno viajaba en un quad y ocho eran peatones. De éstos, seis fallecieron atropellados.

Pese a las cifras, Monclús se ha mostrado optimista y ha opinado que el cien por ciento de los accidentes graves en los que muere un niños se pueden prevenir. Y una de las medidas, la más fácil de aplicar, es que todos los menores utilicen los sistemas de retención específicos para ellos. Es decir, que ese 30 por ciento que aún no lo hace, los use.

Pero también que ese más del 30 por ciento que los utiliza mal, aprenda a hacerlo bien. La Fundación ha llevado a cabo varios ensayos para comprobar el riesgo de ese mal uso e, incluso, de esa no utilización. Así, ha constatado que si un bebé de seis meses viaja en el regazo de un adulto sería automáticamente despedido hacia delante en caso de accidente y se vería aplastado gravemente por la persona que lo lleva encima.

Mientras, si un niño de 6 años, por ejemplo, viaja sentado en asiento trasero sin cojín elevador, su cinturón de seguridad se desplazaría de tal forma que podría provocarle lesiones graves en el cuello y el cuerpo acabaría deslizándose por debajo del mismo, con consecuencias fatales, según el ensayo.

El director de Seguridad Vial de la Fundación ha lamentado que también se estén utilizando sillitas no homologadas y, sobre todo, que éstas se puedan adquirir en algunos establecimientos de la Comunidad de Madrid por unos 35 euros.

Monclús cree que precisamente en la seguridad de los menores es donde no se debe ahorrar y aconseja también a los padres que eviten el uso de sillitas envejecidas y que no permitan que los pequeños viajen con holguras en el cinturón de seguridad y en el arnés, porque puede provocar lesiones graves.

ESTUDIO CON ENSAYOS DE CHOQUE

La Fundación MAPFRE ha llevado a cabo varios ensayos de choque (crash test) en los que pone a prueba la utilización de diferentes sistemas de retención infantil en situaciones correctas e incorrectas, así como en las que se utilizan sistemas no homologados y envejecidos y en las que directamente no se utiliza ninguna sillita infantil.

Así, para cada ensayo ha estudiado diferentes parámetros como la aceleración del tórax y los desplazamientos horizontal y vertical de la cabeza de un muñeco y ha registrado señales en los sensores de los maniquíes para evaluar el riesgo de lesión que podría producirse en caso de accidente.

Estas pruebas de impacto también demuestran que permitir que los más pequeños viajen con holguras en el cinturón de seguridad y en el arnés de seguridad provoca daños considerables en la cabeza y el tórax, dos zonas del cuerpo que también sufren impacto por encima de los límites establecidos cuando se utilizan sistemas de retención infantil envejecidos y no homologados.

Y uno de los consejos en los que ha incidido es en la conveniencia de utilizar sillitas colocadas en el sentido contrario a la marcha, es decir, que los más pequeños viajen mirando hacia atrás, y no sólo hasta que cumplan uno o dos años, sino hasta los 3 e, incluso, los 4.

Porque su "efectividad" está demostrada, ya que el riesgo de lesiones en el cuello se reduce en torno a un 95 por ciento, toda vez que ese tipo de sillitas son cinco veces más seguras que las convencionales.

Antes de legislar para aumentar en España la edad de uso de las sillitas de sentido contrario a la marcha, Monclús considera que es necesario avanzar en la concienciación de los padres. Por eso, Mapfre desarrollará en noviembre una campaña en centros comerciales e hipermercados para enseñar a utilizar bien los sistemas de retención infantil, que se une a otras iniciativas ya en marcha, como el reparto de folletos en las charlas de preparación al parto.