Las niñas ya no quieren ser princesas y las redes sociales lo demuestran

Las niñas ya no quieren ser princesas
Las niñas ya no quieren ser princesas

Érase una vez, en un lugar no muy lejano vivía una princesa, todas las noches antes de dormir leía Morder la manzana mientras su cabecera aguantaba los libros de Simone de Beauvoir. Un buen día se cortó el pelo, se tatuó el brazo entero y tiró los tacones de cristal por la ventana. Se fue de fiesta con su madrastra, la cual no era mala. Luchó contra grandes leones, furiosos dragones y malvados enemigos. Nunca necesitó a nadie para salvarse, lo hizo a sí misma. No comió perdices sin embargo, fue feliz. Y colorín, colorado... el cuento ha cambiado y las redes sociales lo demuestran.

Las princesas ahora quieren ser "influencers."

Desde que comprendieron que no eran competencia sino amigas, crearon un grupo de WhatsApp en el que se cuentan sus preocupaciones.

Unas quieren ser astronautas, otras biólogas, alguna, periodista, sin embargo, Ariel siempre quiso ser futbolista.

Los viernes salen a bailar con Rosalía cambiando el ritmo de la película.

Rompieron con los cánones de belleza.

Sin tapujos. Reales, de carne, hueso y papada.

Quizá Sabina tenía razón y las niñas ya no quieren ser princesas... O, por lo menos no ese tipo de "princesas."