Un mal sueño de verano

Más del 30 % de los niños menores de nueve años padecen alteraciones del sueño. Este problema se intensifica con la llegada del buen tiempo, las vacaciones y el cambio de las rutinas y los hábitos de verano.

Alejandro y Elena, de 4 y 7 años respectivamente lo experimentan ya que aunque les gusta acostarse pronto reconocen que les cuesta por culpa de la luz. Por eso el momento de ir a la cama se retrasa con excusas como beber agua o acudir al baño y al día siguiente se pagan las consecuencias porque como reconoce la pequeña Elena luego por la mañana " está rota " y pide quedarse "cinco minutos más". Su madre, Elena Barrón, recoconoce que se nota mucha cuando duermen mal porque "se levantan más tarde, desayunan mal, se visten con dificultad y no riden en el cole".

No son los únicos trastornos. Dormir es vital para los pequeños ya que mientras sueñan producen la síntesis de la hormona del crecimiento así como la regeneración necesaria de los procesos mentales. No descansar produce además angustia, temor, ansiedad inadaptación social, irritabilidad, fatiga, disminución de la atención y hasta menor respuesta inmunológica.

La psicóloga infantil Marian Fernández asegura que el momento de acostarse es complicado para un niño porque se identifica con la soledad, y por eso son muchos los niños que retrasan ese momento al máximo. Para conseguirlo recomienda establecer pautas que enseñen al niño a dormirse, pautas que pueden mantenerse durante todo el año. Se trata de establecer una hora fija, reducir la actividad del niño un poco antes de irse a la cama, bajar la luz y la temperatura y facilitarse un peluche o mascota, un libro o una canción con la que el pequeño se habitúe a iniciar su descanso. Con estas herramientas descansarán los niños, y al tiempo sus padres.