El mal hábito de comerse las uñas puede provocar aislamiento y agresividad

Comerse las uñas perturba diariamente a los que sufren este problema. Esta actitud puede provocar aislarse de los demás o una agresividad ya que la onicofagia es un medio de liberar la ansiedad.

Hay algunos consejos para afrontar este problema como no reprochar a la persona que se come las uñas, no hostigar a la persona, o el niño, y evitar hacerle reproches sin cesar. Esta actitud corre peligro de angustiar más la persona y de agravar la onicofagia.

Por el contrario, hay que ayudarle a expresar su ansiedad, fuente del problema y aconsejarle hacer deporte para orientar la agresividad de manera diferente, ya que practicar un deporte es una excelente manera de canalizar la agresividad y las angustias, que a menudo son las causas de la onicofagia.

Un método efectivo es aplicar un producto de sabor amargo sobre las uñas, una sustancia que provoque asco cuando se come las uñas, por ejemplo un barniz o un aceite esencial que contiene Cinnamonum Cassia que da un gusto amargo.

Otro método posible es masticar goma de mascar o ponerse una venda adhesiva sobre las uñas. Aunque es poco estético, evitará seguir comiéndose las uñas.

También se pude usar uñas postizas que permiten evitar comérselas, dejando a las uñas crecer.

Por último es recomendable consultar un psicólogo que puede ser indispensable para buscar, atenuar y hasta curar la causa de este trastorno.

Hablar del problema, expresar sus angustias, buscar y comprender lo que se esconde detrás de esta actitud ayudará a la persona o al niño que se come las uñas.

Diferentes métodos o técnicas pueden ser aplicados. Depende del médico y del grado de la afección.

Estos métodos o técnicas pueden ser la psicoterapia, el análisis o las terapias cognitivas y comportamentales, fundadas sobre el aprendizaje de nuevos comportamientos que permite hacer frente al trastorno provocado por la angustia.