Paquirri, Mora y Cayetano se reparten ocho orejas en tarde redonda en Leganés

Los diestros Francisco Rivera Ordóñez Paquirri, David Mora y Cayetano Rivera se repartieron ocho orejas en la triunfal tarde de toros que tuvo lugar en Leganés, en la que el público, que llenó tres cuartas partes del aforo, contribuyó también al éxito en la taquilla.

Una corrida amable y no sólo por las facilidades que dieron los toros, sino también por el ambiente, con la cubierta de la plaza echada y una temperatura ideal, el público, condescendiente y animado, llenó las tres cuartas partes del aforo del coso de Leganés para ver triunfar a los tres toreros, aunque para ello se permitiera licencias de generosidad con alguno de ellos.

David Mora y Cayetano lo dieron todo para el triunfo, en cambio a Rivera Ordóñez le bastó "venderlo" de cara a la galería.

Sevilla baja el listón y saca a Juan José Padilla por la Puerta del Príncipe

FERIA DE SEVILLA

Mientras, la plaza de la Maestranza bajó ayer varios puntos el nivel de su exigencia para premiar holgadamente con tres orejas al diestro Juan José Padilla, que logró así salir por el privilegiado umbral de la Puerta del Príncipe, en el penúltimo festejo de la feria de Abril de Sevilla.

A pesar de la lluvia y de las nubes, la del sábado de feria fue la corrida del sol, del los tendidos de sol, que se llenaron de un público amable con ganas de fiesta y que en nada se pareció al más exigente de otras tardes en una plaza casi siempre tan buena catadora del toreo.

Fue así como, con la complacencia del presidente, que sacó sus pañuelos con la misma alegría que se agitaron en el tendido, y con la generosidad del supuestamente entendido director de la banda, que amenizó a destajo la verbena, la fiesta terminó con la insospechada apoteosis de la salida por la Puerta del Príncipe de Padilla.

Ya fue muy generosa la concesión de la primera oreja al jerezano, que abrió su tarde recibiendo a ese segundo con una larga cambiada a portagayola y un tercio de banderillas con tantos fallos como aciertos. Después, el pasodoble acompañó de principio a fin, sin cortes ni interrupciones, una faena de escaso contenido a un toro de medias arrancadas al que Juan José Padilla aplicó también su repertorio populista de rodillazos y adornos ligeros.