'Obi-Wan', el primer caniche gigante que llega a ser perro guía de la ONCE

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Obi-Wan |ONCE

La ONCE ha presentado en sociedad a Obi-Wan, el primer perro guía caniche gigante, en la Delegación Territorial de la ONCE Catalunya de Barcelona. Es la primera vez que se gradúa en España un caniche gigante como perro guía.

Por este motivo, la gente siempre se sorprende al encontrarlo por la calle. Además, es el primer perro antialérgico, especialmente indicado para personas que tienen intolerancia a los pelos caninos. Su instructora es Elisenda Stewart.

Obi-Wan vive en Lleida, desde hace un mes, con su nueva e inseparable amiga Antonia Pons Losada, de 54 años de edad y afiliada a la ONCE desde el 6 de mayo de 1994. Este será su tercer perro guía. Antonia es licenciada en filosofía clásica y ejerció de profesora de griego y latín.

“Es un perro atlético, que no suelta un pelo y muy obediente”, dice muy contenta Antonia. “Me ha cambiado la vida. Es como ir por la calle con un Ferrari. Me da mucha seguridad y he ganado mucho en autonomía personal”, asegura.

LA FUNDACIÓN ONCE DEL PERRO GUÍA

La Fundación ONCE del Perro Guía ha proporcionado más de 1.800 perros guía en sus más de 20 años de vida a otras tantas personas ciegas o con discapacidad visual grave para ayudarles en su movilidad y autonomía personal.

Desde su creación en 1991, la FOPG ha proporcionado 1.876 perros guía, de los cuales 1.451 (77%) han sido adiestrados por ella misma, y el resto por la escuela norteamericana Leader Dogs For The Blind, en Rochester, fruto del acuerdo firmado entre ambas entidades y el Club de Leones. El año 2013 se entregaron 143 perros guía, de modo que la cifra ascendió a 1.007 perros activos en España. En Cataluña el número de perros guía activos es de unos 200.

Las instalaciones de la FOPG albergan los diferentes módulos necesarios en el proceso de formación de los perros: residencia, oficinas, aislamiento y perreras. Cada uno de los perros que la FOPG adiestra como guías de personas con ceguera supone un coste total aproximado de unos 35.000 euros.

El proceso que conduce a un perro a convertirse en guía se inicia con la exigente selección de sus padres. La experiencia ha determinado que son tres las razas más apropiadas y utilizadas: el Labrador Retriever, Golden Retriever -o el cruce de ambas- y el Pastor Alemán. Recientemente se ha sumado la raza Flat Coat Retriever.

Al final del periodo, que dura entre 18 y 24 meses, no todos los perros llegarán a ser guía. Antes, deben superar un proceso que tiene tres etapas diferenciadas: estancia con una familia (entre los 2 y los 12 meses); periodo de adiestramiento (ocho meses más) y adaptación a su usuario.

Al final, llega el momento de asignar el perro a aquel usuario de características más acordes con las del animal: en un cursillo de tres semanas, perro y usuario aprenden a trabajar juntos. Por delante quedan nueve o diez años de convivencia.

Los usuarios buscan un compañero capaz de integrarlos en la sociedad. Por ello, cuentan con derechos que les garantizan que el equipo perro-ciego puede hacer vida normal. Las leyes de todas las CCAA amparan el derecho a deambular libremente en cualquier establecimiento público, o de uso público, o utilizar cualquier medio de transporte.

Esta misma legislación, obliga a los usuarios a mantener sus perros en perfectas condiciones higiénico-sanitarias, para que nunca puedan representar un peligro para las personas que conviven con ellos, por lo que, cada seis meses, estos perros son sometidos a análisis y revisiones veterinarias.