La Guardia Civil, recibida a tiros desde la casa del clan gitano en Ciudad Real

  • Los agentes tuvieron que subirse al tejado de la vivienda para detener a un varón con una escopeta de caza

Los doce agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil que el pasado 4 de agosto trataron de mediar en el enfrentamiento de dos familias de etnia gitana fueron sorprendidos a tiros desde el interior de una de las viviendas que iban a registrar, la situada en la calle Cantarranas de Argamasilla de Calatrava (Ciudad Real). "`Guardia Civil, alto!", gritaron los agentes de esta unidad especial perteneciente a la Comandancia de Ciudad Real antes de acceder a la vivienda. Los agentes fueron recibidos a tiros justo cuando rebasaron el dintel de la puerta principal, según revela el vídeo de la operación del Instituto Armado.

Lo que siguió fueron unos momentos de incertidumbre, después de que los agentes, con el arma reglamentaria desenfundada y pertrechados con cascos y chalecos antibalas --también se aprecia algún escudo--, retrocedieran en el pasillo de entrada de la casa. "*Algún herido?", se oye que pregunta un guardia civil, a lo que responde otro: "Tengo una herida en la pierna, yo creo que sí".

El resultado fue siete agentes heridos por disparos, uno de ellos hospitalizado y dado de alta el pasado viernes, y cuatro personas detenidas en un operativo que continúa abierto. La Guardia Civil medió en una historia de desamor con dos familias gitanas implicadas: la de J.R.P., un joven de 19 años vecino de Puertollano, detenido días atrás al intentar matar a disparos a su suegro, y la de su mujer, menor de edad, que había huido del hogar matrimonial poco después de contraer matrimonio para refugiarse en la vivienda de la barriada de Argamasilla, un pueblo de unos 6.000 habitantes.

La familia de la joven utilizó una escopeta de caza del calibre doce, según han informado a Europa Press fuentes conocedoras de la intervención de la Guardia Civil. En el vídeo se aprecia cómo un hombre es detenido después de que los agentes tuvieran que reducirlo subiendo al tejado de su vivienda, donde se había apostado con este arma.

La operación se desarrolló en esta casa y en otra en Puertollano, la del chico de 19 años, que fue a donde se desplazaron previamente seis agentes, sin hallar a nadie dentro. El joven está acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa.

PRISION PARA UNO DE LOS CUATRO DETENIDOS

Además del guardia civil de 43 años ingresado en el Hospital Santa Bárbara de Puertollano tras sufrir ocho lesiones en la pierna izquierda por plomillo y dos impactos en la pierna derecha, otra persona, de 56 años, fue trasladada al Hospital de Ciudad Real, donde permaneció bajo custodia policial hasta que este domingo se decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.

Se trata de uno de los cuatro detenidos en la operación de la Guardia Civil, para el que el juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 le imputa un delito como autor de un homicidio en grado de tentativa, atentado contra la autoridad, tenencia ilícita de armas y receptación.

El resto de detenidas, tres mujeres, quedaron en libertad con cargos. A una de ellas se le imputa provisionalmente un presunto delito de tenencia ilícita de armas y atentado contra la autoridad. A las otras dos se le imputa un presunto delito de tenencia ilícita de armas. Para las tres se ha decretado las medidas cautelares de la obligación de comparecer ante el juzgado los días uno de cada mes.

EXTREMAR LA SEGURIDAD

Tanto la AUGC como la APROGC pidieron cuando conocieron estos hechos que se extremaran las medidas de seguridad en operativos como el de Argamasilla de Calatrava. En este caso, los doce agentes disponían del chaleco reglamentario, pero sólo la mitad contaba con los cascos y escudos utilizados en este tipo de dispositivos, según han explicado desde la AUGC, que sostuvieron que "la mala planificación y la falta de medios pudieron causar una tragedia".

"La situación podría haber resultado incluso más grave, ya que hubo agentes que agotaron toda la munición de sus armas reglamentarias, por lo que si se hubiesen prolongado los hechos o si estos hubiesen sido de mayor gravedad, con varias personas armadas, se podría haber producido una grave situación de operatividad y apoyo por parte de esos agentes", señalaron desde la AUGC.