Conductor de autobús, un deporte de riesgo en la A-4

Pequeña Miss Sunshine: otro viaje peculiar con personajes peculiares
Pequeña Miss Sunshine: otro viaje peculiar con personajes peculiares

Se abre el telón y aparece: un conductor dramático, unos abandonados en Loja, un hermano malote agresivo y un fumador huyendo con un infarto.

Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película? Quizá, ¿una de Almodóvar o una de Berlanga? No, no hay chiste ni película de ciencia ficción. Esta vez, es una historia real y se resume en un hilo de Twitter con más de 6.000 retuits.

José Arroyo (@JotArroyo) es estudiante de "periodismo y comunicación audiovisual", algecireño y residente en Madrid. Ayer, se subió a un autobús -como suele hacer con frecuencia- con destino a la capital y, lo que parecía un viaje como otro cualquiera, se complicó.

Anteriormente sí que había tenido alguna que otra anécdota, pero mínima", comenta a Telemadrid.es.

Asombrado por la situación decidió tuitearlo.

Normalmente sale un autobús pero, esta vez fueron tres. "No nos explicaron la razón", asegura Arroyo, aunque supone que fue por el aumento de la demanda en estas fechas.

"Los dos buses extras no tienen baño, así que el conductor ha decidido hacer dos paradas. La normal de 30 minutos y otra antes de 10 solo para ir al baño." Y, aquí vino la "tragicomedia", cuando el conductor, agotado de esperar 10 minutos más de lo previsto, decidió marcharse. Llegando a la carretera y con el 80% de los pasajeros acomodados en su asiento, "un grupo de gente exigió entrar. Les dejó entrar y ya creíamos estar todos."

"Le llamaban al número personal, amenazándole de que o iba a recogerlos o se iba a cagar. Le ha llamado hasta la familia de los que se han quedado fuera, insultándole, diciéndole que es una mala persona."

Pero, esta no fue la única anécdota...

El autobús decidió parar en medio de una rotonda mientras "el enfermo" pedía tabaco a otro pasajero. Entre susurros se comentaba "que había bebido cuatro cervezas."

Diciendo "adiós" con la mano desde la ventana se despiden de él.

"El conductor dramático" temía "que se volviera loco y girase el volante y muriesen todos."

Arroyo no tiene muy claro cuántas horas duro el trayecto, "según los billetes teníamos que llegar a las 20.30, aunque siempre llegamos antes, y esta vez, sin embargo, más tarde de las 21."

Estas ocho horas dieron para mucho más que dormir, pero, como decían Los Mismos,"el tiempo no me importa", aunque seguro que después de leer esta historia reescribirían la letra de la canción y, el puente sería Algeciras-Madrid... ¡Y SERÍA MARAVILLOSO!

"La verdad es que viví una situación muy surrealista" @JotArroyo