Comienza el primer éxodo de coches del verano, con más control de la velocidad

La primera fase de la operación especial del verano en las carreteras españolas ha arrancado hoy con importantes retenciones de más de diez kilómetros en las principales salidas de las carreteras de Madrid y Barcelona. Fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT) han informado a Efe de que desde las tres de la tarde, cuando ha comenzado la operación salida, hasta las ocho de la tarde no se ha producido ningún accidente mortal. La jornada ha transcurrido con importantes retenciones en Madrid y Barcelona con atascos de hasta ocho y diez kilómetros, respectivamente, que han ido empeorando según ha ido avanzado la tarde.

En Madrid había retenciones de hasta tres kilómetros tanto en la A-1, a la altura de san Sebastián de los Reyes, como en la A-2 a su paso por Torrejón de Ardoz, mientras que en la A-3 había dos kilómetros en Rivas Vaciamadrid y otros dos en la A-5 en Móstoles y en la M-50 en Boadilla del Monte. No obstante, las mayores complicaciones se localizaban en la A-6 con hasta ocho kilómetros desde Las Rozas.

Ya en Barcelona, las circulación era difícil en las principales carreteras de circunvalación B-10, B-20 y B-30 que registraban todas hasta diez kilómetros de atascos en varios tramos.

También había problemas circulatorios en la C-32 en Cornellá de Llobregat, en la C-31 en Montgat, en la A-2 a su paso por Sant Joan Despí, cinco kilómetros en la AP-7 a la altura de Montmeló y cuatro en la misma carretera en Roca del Vallés, en la AP-2 y B-23 en las inmediaciones de Molins de Rei y en la B-24 en Vallirana.

CONTROLES DE VELOCIDAD

El dispositivo de la operación especial del verano en las carreteras destaca por el aumento de los controles de velocidad en los 1.500 tramos que se consideran más peligrosos y que se ubican en las carreteras secundarias. Tráfico ha hecho públicos esos 1.500 tramos, que ha colgado en su página web para que los conductores puedan conocer dónde pueden situarse los radares móviles y los agentes de la Guardia Civil.

Desde hace unos años, la operación salida del verano se produce de forma más escalonada, aunque el sábado pueden ser más conflictivo en las carreteras, sobre todo en las que parten de las grandes ciudades hacia las costas del sur y levantina.

Las mejores perspectivas económicas y del turismo hacen prever un aumento de coches en la red viaria y, de hecho, Tráfico ha calculado que se produzcan entre julio y agosto 81,5 millones de viajes, casi un 4 por ciento más de los desplazamientos que se registraron en las vacaciones estivales de 2014.

Dividida en cuatro fases, la operación especial de Tráfico para este verano volverá a incidir en el control de la velocidad y del consumo de alcohol y drogas, con los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil especialmente vigilantes en las carreteras secundarias.

Tanto es así, que los agentes destinarán el 80 por ciento de sus horas de trabajo a la vigilancia de esas vías convencionales, donde precisamente se producen el 80 por ciento de las víctimas mortales en accidentes de circulación.

Para que todos los viajes tengan un final feliz, Tráfico intensificará la vigilancia es un momento especialmente crítico, con un aumento de los desplazamientos y un parque "ya obsoleto" de vehículos, con una antigüedad media en este momento de 13,2 años.

10.000 AGENTES DE LA GUARDIA CIVIL

Junto con estas medidas, se desplegará a un total de 10.000 agentes de la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, cuyo tiempo se destinará en un 80% a la vigilancia de carreteras secundarias; se habilitarán carriles reversibles y adicionales en las vías y jornadas de mayor flujo de tráfico; se paralizarán obras en determinadas carreteras para evitar que ralenticen la circulación y se diseñarán itinerarios alternativos para evitar el colapso de las carreteras, según ha explicado.

Seguí ha indicado además que los agentes que trabajen en las carreteras durante la campaña prestarán "especial atención" al estado de los vehículos (también el de los neumáticos) y controlarán que hayan pasado la ITV.

En este sentido, ha advertido de que pese a la "mejoría de la situación social" que refleja el aumento de los desplazamientos estivales, el estado del parque automovilístico español es que está "absolutamente obsoleto", por lo que se incrementa el riesgo de accidentalidad.