El Banco de Cerebros busca órganos sanos

El Banco de Cerebros busca órganos sanos

El Banco de Cerebros necesita órganos para poder conocer más datos en torno a enfermedades cerebrales y también para suministrar tejidos a los investigadores que intentan dar respuestas a patologías como el Alzheimer o el Parkinson. Podríamos decir que es un banco con unos fondos que son una inversión a largo plazo de gran rentabilidad. Es más importante saber qué se consigue en este centro que conocer que tareas se llevan a cabo en sus instalaciones de la Fundación Alzheimer Reina Sofía. Se pueden ver las huellas de enfermedades neurodegenarativas y enb los últimos años se trabaja también en investigar como actúan las enfermedades mentales o el autismo por poner ejemplos. Pero también se puede pensar ya en algo parecido al trasplante porque como afirma Alberto Rábano, director del banco de tejidos de la Fundación CIEN, ya se trabaja con la extraccion de celulas del cerebro de un cadáver que pueden inmotalizarse al trasplantarlas a pacientes que hayan sufrido un daño cerebral, es decir que del Banco de Cerebros se pueden usar neuronas para llevar a cabo terapias.

Para llevar a cabo es necesario que alguien decida en vida que dona su órgano. Al Banco de Cerebros de la Fundación Cien ubicado en el Centro Alzheimer Reina Sofía llegan al año unos 80 órganos, una cantidad que podría ser suficiente sino fuera porque llegan en mucha más proporción cerebros de gente con patologías y son necesarios cerebros sanos. Según Alberto Rábano los investigadores solicitan tejidos enfermos y al tiempo tejidos sanos para compararlo. Es lo que se conoce como cerebros de control.

Con este tipo de estudios se puede comprobar como por ejemplo un cerebro normal se presenta en un microscopio como una masa de puntos grises que son las neuronas, y cómo si lo que vemos son un buen número de manchas marrones, lo que tenemos ante nosotros es un cerebro de un enfermo con Alzheimer. Si esto es posible es porque dos personas han donado, en definitiva se trata de tener algo más de cerebro.