Mujeres de todo el mundo vienen a España para adoptar embriones

Son embriones congelados que en una clínica de Barcelona se dan en adopción cuando una pareja no decide qué hacer con ellos

05.06.2017 - 15:53 h

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Mujeres de todo el mundo vienen a España para adoptar embriones. Son embriones congelados que se conservan cuando una pareja no decide qué hacer con ellos tras someterse a un tratamiento. En una clínica en Barcelona se dan en adopción. Dan una posibilidad de vida a los embriones congelados. Se reduce el número de adopciones internacionales de niños y aumentan las adopciones de embriones.

La adopción de embriones la puso en marcha Institut Marquès Barcelona en 2004 para dar una posibilidad de vida a los embriones congelados. Institut Marquès presenta el nacimiento número 1.000 de su programa internacional de adopción de embriones. Se trata de una niña, Georgina, que con 3,500 kg. de peso nació en la localidad de Essex (UK) el pasado mes de Febrero. Su madre recurrió a la adopción de un embrión en la clínica barcelonesa de Institut Marquès después de haber realizado en otros centros diferentes ciclos de reproducción asistida sin éxito. En el mes de junio se le implantó un embrión que llevaba años congelado y que procedía del tratamiento de una pareja que no respondió sobre el destino que quería darle y lo dejó bajo custodia de la clínica.

Kerry Andersen, madre de Georgina, es comadrona de profesión. Soltera con 45 años de edad cree que este tratamiento le ha proporcionado "lo mejor de mi vida, que era la esperanza de ser madre. Me emociona pensar que mi preciosa hija está aquí gracias al programa de adopción de embriones ya que siento que es una forma muy especial de disfrutar la maternidad. Cuando conocí este programa no dudé ni un momento en adoptar un embrión"

124 NACIONALIDADES DISTINTAS

Institut Marquès fue pionero a nivel mundial poniendo en marcha esta iniciativa en el año 2004. Los embriones que no son implantados quedan bajo la custodia de la clínica cuando los padres no quieren decidir sobre su destino. Por ello, el centro de Barcelona decidió ofrecerlos en adopción a sus pacientes. Siguiendo la ley española, los embriones disponibles dentro de este programa proceden de padres sanos, menores de 35 años, que han realizado con éxito un tratamiento de Fecundación in Vitro y que ya no quieren tener más hijos. Durante los 12 años de vida del programa, pacientes de 124 nacionalidades distintas han acudido a los centros de Institut Marquès. Es la clínica del mundo en el que se realizan más adopciones de embriones. En estos momentos, 117 mujeres están esperando un bebé gracias este programa.

La Dra. Marisa López-Teijón, Directora de Institut Marquès, explica que "la adopción de embriones la pusimos en marcha en 2004 para dar una posibilidad de vida a los embriones congelados en nuestro centro. Desde el inicio la respuesta ha sido emocionante por la aceptación social, el apoyo ofrecido por diferentes colectivos y la ilusión con la que llegan mujeres de todo el mundo para adoptarlos. Cada vez hay menos adopciones internacionales de niños y más adopciones internacionales de embriones. Detrás de cada caso hay una historia especial o bien de muchos fracasos en tratamientos previos o bien de haber abandonado la posibilidad de ser padres".

Los embriones que pueden ser adoptados proceden de pacientes que no contestan a las diferentes cartas que la clínica envía durante un período de cuatro años para que elijan su destino. Pasado este tiempo, según dicta la ley en España, si la pareja no responde, los embriones pasan a disposición del centro y éste debe decidir. A pesar de ofrecerles todas las opciones posibles, el 50% de las personas que tienen embriones congelados no responden. El 37% eligen conservarlos, el 5% los destinan a destrucción, 4% donación a otras parejas y 4% a investigación.

Muchos pacientes no responden porque el documento les plantea en muchos casos una situación difícil y que desencadena conflictos emocionales. El resultado es que muchos embriones se quedan en las clínicas, que tampoco toman una decisión, y sufren así un nuevo abandono.