Los estudiantes deberán pasar tres evaluaciones finales en Primaria, ESO y Bachillerato

El ministerio de Educación presenta a los consejeros de las Comunidades Autónomas su proyecto de reforma educativa

Las clases de Matemáticas, Lengua, Idiomas y Ciencia ganarán peso y tendrán hasta un 25% más de horas lectivas

Se pretende fomentar el rendimiento de los alumnos entre un 20 y un 40%, según el ministro Wert

Todas las pruebas de nivel serán homogéneas en todas las comunidades autónomas, y tendrán valor académico

19.07.2012 - 14:00 h

Jorge Asunción Higueras

La Encuesta de Telemadrid

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Tras una maratoniana reunión con los consejeros de educación de las comunidades autónomas, el minstro José Ignacio Wert adelantó a los medios, poco antes de medianoche, el alcance de los contenidos que propone en la reforma educativa que el Gobierno espera tener ultimada para no más tarde de principios del año que viene.

Una reforma de gran calado en todos los niveles y que presenta novedades tan importantes como la implantación, en todo el territorio nacional, de hasta tres pruebas finales de nivel, al acabar la educación Primaria, la ESO, y el Bachillerato. En concreto, estas pruebas se realizarán en 6º de Primaria, 4ª de la ESO y 2º de Bachillerato. Evaluaciones finales de nivel que además tendrán valor académico, es decir, que contarán en el expediente y en la calificación del alumno con vistas a su promoción.

Una última novedad más, quizá la más controvertida, es el carácter de estas pruebas de nivel. El ministerio quiere que sean homogéneas entre las distintas comunidades autónomas, para que de hecho sirvan para medir y comparar, realmente, el nivel educativo entre comunidades. José Ignacio Wert además ha elogiado este sistema por la mejora en el rendimiento de los alumnos. Entre un 20% y un 40% de mayor rendimiento, según los cálculos del ministerio.

La propuesta también cambia radicalmente el acceso de los estudiantes a la formación universitaria. Se da ya por prácticamente finiquitada la actual selectividad, que sería sustituída por una nota promedio del expediente académico del alumno en los dos años de bachillerato (que contaría un 60% en la nota global) y por la nota que se alumno hubiera sacado en la evaluación final de nivel de 2º de bachillerato (con un 40% de peso en la nota final de acceso a la universidad).

El gobierno también estudia permitir que cada universidad en concreto pueda seleccionar a sus futuros alumnos con otras pruebas de acceso, específicas de cada centro universitario.

Hay que recordar que todas estas medidas aún están en estudio, y todavía no han sido aprobadas. De hecho el periodo de negociación y consenso con las distintas comunidades autónomas se retomará no más tarde del mes de septiembre.