Los lorquinos se afanan en recuperar una normalidad que todavía tardará en llegar

Código "rojo, rojo" para 17 edificios de Lorca y dos órdenes de demolición

Abren los colegios en Lorca aunque con muy escasa presencia de alumnos

El alcalde de Lorca asegura que las 3.100 camas de los cuatro campamentos son más que suficientes

Los damnificados serán trasladados este martes o miércoles al nuevo campamento, en el estadio La Torrecilla

nacional

| 16.05.2011 - 09:41 h
REDACCIÓN

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El 75 por ciento de los 4.100 edificios de Lorca afectados por los terremotos del miércoles están en código verde, por lo que las autoridades permiten su uso, el 20 por ciento en código amarillo y el 5 por ciento en código rojo, aunque para 17 de ellos se ha abierto el "código rojo, rojo" por "daños estructurales de mucha envergadura".

El concejal de Urbanismo, Francisco García, ha explicado que dentro de este último grupo se encuentran dos inmuebles para los que ya se han firmado decretos municipales de demolición, uno el edificio Grial en el barrio de La Viña, y otro una vivienda unifamiliar en la alameda Virgen de las Huertas.

En ambos casos las demoliciones serán inminentes y "controladas", se realizarán con palas retroexcavadoras, planta por planta, y los escombros de cada piso serán ubicados en contenedores independientes, para que cada propietario pueda recuperar tras el derribo los efectos personales que hayan sobrevivido a los seísmos y a la maquinaria.

Una familia del edificio Grial, de cuatro plantas, es la única que ha sido realojada por el Ayuntamiento en otro inmueble, mientras que el resto de los habitantes de los edificios están reubicados en viviendas de familiares o en casas de segunda residencia. Además de estos inmuebles también están en código "rojo, rojo" porque su estructura está "seriamente comprometida" uno de los seis bloques de Residencial San Mateo, en la avenida Juan Carlos I, que también tendrá que ser derribado, y el edificio Asepeyo, en la avenida Jerónimo Santa Fe, que podría correr la misma suerte.

Equipos especiales de bomberos, procedentes de distintos puntos de España, que constituyen los "grupos cero", y especialistas en estructuras de distintas universidades y colegios profesionales se ocuparán del derribo y de la supervisión de los mismos para no dañar edificios colindantes. García ha dicho que el Ayuntamiento instalará en cada edificio carteles para la correcta interpretación de los códigos de colores que marcan el estado de las viviendas y aumentará en cuatro los puntos actuales de consultas relacionadas con la situación urbanística de los edificios.

La recomendación general es que las comunidades de propietarios entren en contacto con sus administraciones de fincas para la contratación de expertos independientes que realicen nuevos estudios más exhaustivos de los edificios y que adjunten esos gastos a los partes de daños. El edil ha recordado que en noviembre culminaron los trabajos de consolidación de los macizos rocosos sobre los que se levanta el Castillo de la ciudad, del siglo XII, también afectado por los seísmos.

Según ha indicado, "gracias a esas obras muchas familias han podido contarlo", ya que podrían haber perecido aplastados bajo las rocas de la sierra de El Caño sobre la que se levanta la alcazaba. García ha indicado que ese mismo nivel de protección se extenderá en los próximos meses a otros macizos rocosos que pueden amenazar viviendas.

ESCASA ASITENCIA EN EL PRIMER DÍA DE COLEGIO

Algunos comercios, colegios y empresas de Lorca han iniciado hoy su actividad, intentando recuperar una normalidad, que paseando por las calles de la ciudad, entre escombros, apuntalamientos y caras de resignación, se aprecia que aún tardará en llegar.

A las 8:15 horas abrían sus puertas por primera vez, tras los seísmos del pasado miércoles, 23 centros escolares de la ciudad, aunque sin apenas afluencia de niños, porque, según explicaban algunos padres, todavía hay miedo a nuevas réplicas y no quieren separarse de sus pequeños.

En los centros, los profesores no dan clase, más bien ejercen de psicólogos, como es el caso del colegio Pérez Hita, del barrio de La Viña, la zona más dañada por los seísmos, donde, según explica a Efe su director, Pedro Ayala, decenas de padres se han acercado para informarse "sobre el día a día en esta situación extraordinaria", aunque la mayoría ha abandonado el barrio.

Algunos comerciantes, sobre todo los del centro de la ciudad, empezaban a las nueve de esta mañana a abrir sus locales. Es el caso de Domingo, que regenta una tienda de pinturas y que esta mañana se afanaba en recoger botellas de esmalte y cubos de pintura, desparramados por el suelo, junto a estanterías y demás mobiliario. "Esto es lo que me da de comer y pasarán entre dos o tres meses hasta que pueda volver a abrir la tienda", se lamenta Domingo con gesto desesperado, porque "está todo reventado y no se sabe cuándo se hará el peritaje para evaluar los daños".

El 20 por ciento de los 300 establecimientos de hostelería de Lorca continúan cerrados por circunstancias diversas debidas a los terremotos, como destrozos en locales, pérdida de género o no poder pagar a los proveedores, aunque ya se ha empezado a restablecer el gas en los tramos más seguros.

Los establecimientos más concurridos de la ciudad hoy eran los puntos de información municipal para damnificados y las oficinas de las compañías aseguradoras, a cuyas puertas, desde primera hora de la mañana, centenares de personas se agolpaban para solicitar el peritaje de su vivienda.

José Fernández, propietario de un piso en el centro de Lorca, explicaba que su aseguradora, Zurich, le había informado de que tenía que registrarse en su oficina para que se diera el visto bueno a la evaluación de daños en su casa, pero que, tras más de una hora de espera, todavía no había conseguido entrar a la oficina.

Las calles de Lorca siguen siendo, por quinto día consecutivo, un trasiego de operarios llevando escombros, de técnicos y bomberos apuntalando edificios, y de arquitectos que revisan su habitabilidad y continúan coloreando de verde, naranja y rojo las fachadas, ante los atentos ojos de sus propietarios, que suspiran aliviados si el redondel es verde, ya que significa que pueden trasladarse a sus casas.

EL ALCALDE ASEGURA QUE LAS 3.100 CAMAS DE LOS CUATRO CAMPAMENTOS SON MÁS QUE SUFICIENTES

Mientras, los miles de desalojados continúan con lo que ya es una rutina para ellos en los cinco campamentos habilitados en la ciudad, que a partir de mañana comenzarán a desmantelarse paulatinamente para unificar a todos los damnificados en uno solo, que está siendo habilitado en La Torrecilla.

Desde esta mañana, efectivos de la UME, y miembros del Ejército y de Protección Civil trabajan en este nuevo campamento, junto al hospital Rafael Méndez, donde hasta el momento hay instaladas unas 40 tiendas con capacidad para veinte personas.

El alcalde de Lorca, Francisco Jódar, ha asegurado este lunes que las 3.100 camas de cobertura que ofrecen los cuatro campamentos instalados, que se concentrarán en uno solo, "son más que suficientes" para los realmente afectados por el seísmo que asoló el municipio el pasado miércoles.

Según ha precisado, "sobran camas para los que se están pudiendo comprobar que son realmente afectados por el terremoto", ya que el Consistorio ha detectado un "efecto llamada" que ha propiciado que Lorca "reciba un aluvión de gente que no son perjudicados"."Nos hemos dado cuenta a tiempo, ya que este problema puede ser grave y difícil de solucionar", ha reconocido el alcalde, para después recordar que anoche "al haber una cobertura total, hubo gente que no pudo acceder a los campamentos y se buscó la vida de otra manera".

Así, para hacerle frente a este problema "se han establecido mecanismo para discriminar a aquellas personas que son los perjudicados por el terremoto de todas aquellas que no lo son". En cuanto al sistema de pulseras establecido, Jódar ha explicado que "se va discriminando la persona que se ha comprobado que está censada en Lorca de la que no lo está y de la que se estima que también es perjudicada porque, aunque no está censada, se comprueba que residía en la localidad en el momento del seísmo".