Partido Popular y Ciudadanos reclamarán la vuelta de las corridas en Cataluña

nacional

| 25.09.2011 - 15:30 h
REDACCIÓN

La Encuesta de Telemadrid

¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
Si
80.4%
No
19.6%

Partido Popular y Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía han coincidido en reclamar que las corridas de toros prosigan en Cataluña, pese a la prohibición decretada por la mayoría del Parlament, en sendas declaraciones de sus presidentes Alicia Sánchez-Camacho y Albert Rivera, respectivamente, ante La Monumental de Barcelona minutos antes de iniciarse el último festejo.

"El PP está comprometido con la libertad", ha dicho Camacho, que al igual que Rivera ya asistió al último festejo de la temporada pasada, solo dos meses después de votarse la prohibición, en un acto que supuso que ambos salieran a hombros de la plaza.

La presidenta del PP catalán ha proclamado su "respeto a la tradición y a la cultura" que encarnan los festejos taurinos, y ha asegurado que su partido seguirá defendiendo que la prohibición no se haga efectiva, también porque implica pagar unas compensaciones millonarias que están fuera de lugar en el actual contexto de recortes en sanidad y educación, ha dicho.

Las juventudes del partido han montado una carpa informativa en la confluencia de las calles Marina y Diputación y han repartido octavillas y abanicos con la figura de un toro azul en cuyo interior se dibujaba un corazón con la inscripción 'CAT', mostrando así su respaldo a la continuación de los festejos.

La presidenta del PP catalán ha estado flanqueada por el portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero, y el diputado catalán Rafael Luna, y ha recordado además que está pendiente de resolución el recurso presentado ante el Tribunal Constitucional (TC) para dirimir la validez de la prohibición.

Rivera, por su parte, ha lamentado que la prohibición taurina no se lleve a cabo para proteger a los animales, como a su juicio ha vendido la mayoría abolicionista, ya que al mismo tiempo se han blindado los 'correbous' y ello representa una "incoherencia y falta de respeto a la inteligencia".

También la ex ministra de Cultura con el PSOE, Carmen Calvo, ha acudido a La Monumental, y ha augurado que "no será la última tarde de toros en Catalunya", ya que a su juicio "seguramente" se han invadido competencias del Estado en la prohibición y "el TC podrá poner las cosas en su lugar".

Minutos antes de iniciarse la última corrida de Cataluña, decenas de antitaurinos han protagonizado la protesta habitual frente a La Monumental, vigilados de cerca por unidades de los Mossos d'Esquadra, que han garantizado que la protesta se desarrollara sin mayores problemas que algunos insultos.

Los defensores de la fiesta han clamado 'Cataluña es taurina', provistos de banderas españolas y catalanas, y han increpado a los animalistas, mientras que éstos han mostrado carteles en los que se podía leer 'Adiós', 'Nunca más' o 'La tortura no es cultura'.

Las taquillas de la plaza han colgado el cartel de 'lleno', tras venderse las cerca de 20.000 localidades, para una tarde en la que José Tomás, Juan Mora y el catalán Serafín Morín lidiarán astados de la ganadería de El Pilar.

CLAMOR POPULAR

Miles de aficionados han mostrado este último fin de semana de toros en Cataluña su apoyo a la fiesta por las calles de Barcelona y su rechazo a la prohibición. Los aficionados han pedido libertad a los políticos y han querido recordar a España y el mundo que "¡Cataluña es taurina!". Tras cien años de historia, la Monumental de barcelona alberga la última corrida programada antes de que el próximo 1 de enero de 2012 entre en vigor la prohibición de este espectáculo, que fue aprobada el año pasado por el Parlament de Catalunya.

La prohibición de los toros en Cataluña partió de una Iniciativa Legal Popular presentada por una plataforma antitaurina que consiguió reunir 180.000 firmas. El Parlamento catalán, tras debatir esta ILP, aprobó en julio de 2010 la prohibición con el apoyo de CiU, ERC e ICV-EUiA, mientras que el PPC y Ciudadanos votaron en contra, así como la mayoría de diputados del grupo del PSC.