Elosúa no reconoce al inspector Ballesteros como él que le dió el chivatazo

nacional

| 26.04.2011 - 11:25 h
REDACCIÓN

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El dueño del bar 'Faisán' de Irún (Guipúzcoa), Joseba Elosúa, ha asegurado ante el juez Pablo Ruz que el inspector José María Ballesteros "no es el hombre" que le dio el chivatazo sobre la existencia de una operación contra el aparato de extorsión de ETA, aunque al mismo tiempo ha situado el soplo en el lapso temporal en el que el agente estuvo en el establecimiento, informaron fuentes jurídicas y personadas en la causa.

"Se lo juro, yo soy católico, éste no es el hombre que me entregó el teléfono", ha asegurado Elosúa durante su declaración como testigo, según han señalado al término de la misma los abogados defensores de Ballesteros y del jefe superior de Policía del Vasco, que permanecen imputados por un delito de colaboración con organización terrorista y otro de revelación de secretos junto al ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo.

Elosúa, que se ha sometido durante más de una hora y media a un interrogatorio que ha sido calificado como "muy duro" por parte de las defensas, ha negado hasta en tres ocasiones que Ballesteros fuera la persona que le dio el chivatazo, aunque lo ha hecho a partir de una fotografía que fue incluida en el Informe de Conclusiones Definitivas del equipo investigador.

En ella el inspector aparecía con perilla, vistiendo unos vaqueros claros y portando una mochila, lo que no se ajustaría a la fisonomía de la persona que hizo el soplo, que llevaba un traje oscuro, según ha declarado Elosúa. Fuentes jurídicas han explicado que el juez no ha querido exhibir al compareciente ninguna imagen de Ballesteros, al entender que la publicación de esa fotografía en un medio de comunicación ha contaminado esta diligencia.

MOMENTO DEL CHIVATAZO

Sin embargo, el dueño del 'Faisán' sí habría situado el momento de la delación entre las 11.00 y las 11.30 horas del 4 de mayo de 2006, momento en el que Ballesteros se encontraba en el establecimiento, según la tesis del equipo investigador.

El inspector reconoció ante el juez que aparecía en las imágenes grabadas por los investigadores en tres momentos: entre las 11.14.05 y las 11.14.10 horas, entre las 11.30.03 y las 11.30.08; y entre las 11.46.15 y las 11.46.25, tiempos a los que habría que sumar un desfase aproximado de tres minutos existente en el contador del videograbador.

Del mismo modo, Elosúa ha señalado que la persona que le entregó el teléfono con el que se realizó el chivatazo "era la única que estaba en el bar y que no era de Iparralde ni hablaba francés". También ha indicado que su paso por la perfumería de su hija, que se habría producido antes del chivatazo, apenas duró "unos 30 segundos", ya que se limitó a "saludar".

CONTRADICCION CON SU HIJO

En otro momento de su declaración, que ha sido calificada de "incongruente" por las acusaciones populares, que ejercen Dignidad y Justicia (DyJ) y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Elosúa ha asegurado que su hijo José Ignacio no estuvo presente en el 'Faisán' el día del chivatazo, lo que explicaría que cruzara la frontera para reunirse con el enlace de ETA José Antonio Cau con su yerno, Carmelo Luquín.

Sin embargo, el hijo de Elosúa ha contradicho esta versión alegando que su padre está "mayor y confuso" y que "a veces no se acuerda de las cosas". En este sentido, ha reconocido que llegó al bar entre las 12.00 y las 13.00 horas y que, tras conocer lo sucedido, hicieron tres llamadas por teléfono a Cau aunque no lograron contactar con él.

Tras las declaraciones, el abogado del jefe superior de Policía del País Vasco, José María Fuster-Fabra, y el de Ballesteros, José Luis Vegas, han asegurado que presentarán esta misma semana un escrito en el que pedirán el archivo de la causa contra sus clientes, al entender que no existe "base jurídica sólida" para mantener su imputación, así como una infografía que explicaría "una versión alternativa" sobre el chivatazo.

A juicio de las defensas, el juez debería investigar todas las llamadas que se produjeron en las horas próximas al chivatazo, incluida una del jefe del equipo de investigación, Carlos G., y mostrar a Elosúa las fotografías de los cinco agentes que estaban integrados en este dispositivo por si alguno de ellos pudo ser el autor de la delación.

IMPUTADO EN LA CAUSA PRINCIPAL

Joseba Elosúa está procesado por un delito de integración en organización terrorista y tres de amenazas en la causa en la que se investiga el cobro del denominado 'impuesto revolucionario', que se realizaba en el 'Faisán'. El juez, sin embargo, retiró la imputación a su hijo, sobre el que hasta ese momento también había recaído la acción penal.

Tras su primera declaración judicial, que se produjo en junio de 2006, el dueño del 'Faisán' fue sometido a una rueda de reconocimiento en la que fue incluido Ballesteros para que pudiera identificarlo, aunque el resultado de esta diligencia fue negativo.

Elosúa aseguró ante la Policía que el individuo que le facilitó el teléfono móvil con el que se produjo el chivatazo "salió por la puerta trasera del bar situada frente al edificio de la aduana y de las cabinas de teléfono, y que le vio cruzar la carretera en dirección a la gasolinera". Según su versión, después "entró por la puerta ubicada frente al edificio de la aduana" aunque no estaba "seguro del todo" y con total certeza "salió por esa puerta".