Rajoy empezará este jueves los contactos con líderes para intentar un acuerdo

Su intención es que haya gobierno entre finales de julio y principios de agosto

Tras los primeros contactos nombrará una comisión negociadora para hablar con los demás

"Si hay voluntad" habrá acuerdo para un gabinete de coalición, si no gobernará en minoría con los votos que le han dado los españoles

PSOE y Ciudadanos afirman que es Mariano Rajoy quien tiene la presión de formar Gobierno

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| 29.06.2016 - 13:19 h
REDACCIÓN

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, anunció hoy que mañana jueves empezará a mantener contactos con otros líderes políticos para intentar llegar a un acuerdo que permita la formación de un nuevo ejecutivo. El jefe del Ejecutivo en funciones dijo que en su primera fase de negociación espera conocer la disposición de otros líderes a llegar a un acuerdo y, a partir de ahí, si ve una "buena disposición" el Partido Popular (PP) nombrará una comisión negociadora para hablar con los demás.

Rajoy que informó de esa intención en la conferencia de prensa que ofreció al término de la reunión en Bruselas de veintisiete Estados miembros de la UE, volvió a defender un gobierno de amplia base parlamentaria para garantizar las reformas que cree que necesita España.

Asume que, con 137 escaños que tiene el PP tras las elecciones del domingo pasado de un total de 350, no puede pretender aplicar "al cien por cien" sus propuestas.

"Lo más razonable", subrayó Rajoy, es que este proceso de negociaciones se haga con "la mayor celeridad posible" y "todos" los implicados, incluido él, deben ser "rápidos, diligentes y constructivos".

El líder del PP busca en este diálogo, que empezará a impulsar a partir de mañana, llegar a un acuerdo que permita un gobierno "con amplia base parlamentaria para cuatro años", que dé "seguridad, certidumbre y confianza" en un momento en el que España afronta retos importantes.

Retos entre los que citó las negociaciones en Europa sobre la salida del Reino Unido de la UE, así como la necesidad de consolidar la recuperación y continuar con el crecimiento de empleo.

Todo esto hace que sea necesario, insistió, que se constituya a la mayor rapidez un gobierno "estable". No obstante, reiteró su intención, si no hay un acuerdo para un gabinete de coalición, de gobernar en minoría y hacerlo "con los votos y los apoyos que nos han dado los españoles", añadió.

A partir de mañana Rajoy iniciará estos contactos para ver primero la "disposición de cada uno" para "darle salida a esta situación". Una vez conocida esa disposición, y si ve posible dicho acuerdo, se nombraría una comisión negociadora.

Rajoy admitió que no piensa incidir en los aspectos en los que los partidos son "radicalmente diferentes", sino que se centrará en aquellos en los que puede haber entendimiento.

Señaló así que el documento con cinco grandes acuerdos que propuso -relativos a economía, proyecto europeo, sistema de bienestar social, educación o lucha contra el terrorismo- tras las anteriores elecciones de diciembre está "plenamente en vigor" y no hay "ninguna razón para modificarlo", aunque también pretende escuchar "lo que planteen los demás". "Lo importante es llegar a algún tipo entendimiento. Si hay voluntad se llega a un entendimiento, si no hay voluntad pues no quiero ni pensar lo que puede ocurrir", señaló Rajoy, quien admitió que no podrá reunirse con quien diga que no quiere "saber nada" de él.

Espera, no obstante, que esto último no ocurra porque entonces la situación, consideró, sería "preocupante.

Mariano Rajoy resaltó en cualquier caso que hay que "cerrar pronto" esta negociación -su intención es que haya gobierno entre finales de julio y principios de agosto- porque el país no puede seguir con un ejecutivo en funciones en agosto y septiembre.

Recordó que se tienen que elaborar y presentar antes del 1 de octubre los Presupuestos Generales del Estado, que "lógicamente" deben hacerse con el acuerdo de varios partidos."Todo eso lleva un tiempo, requiere esfuerzo y que antes despejemos esta cosa", concluyó.

PRESIÓN PARA FORMAR GOBIERNO

PSOE y Ciudadanos han destacado hoy que es Mariano Rajoy, como vencedor de las elecciones, el que tiene la responsabilidad y la presión de trabajar para la formación de un nuevo gobierno.

Pedro Sánchez y Albert Rivera han coincidido en el avión que les ha trasladado a Bruselas, en donde también está Rajoy para participar en el Consejo Europeo que debatirá el proceso y las consecuencias del brexit.

No hay constancia de que hayan hablado, así que sólo ha trascendido la conversación telefónica que anoche tuvieron los tres a instancias del presidente de Ciudadanos, cuya propuesta pasa por crear una mesa de diálogo entre las formaciones "constitucionalistas".

Una solución formal, según Rivera, para buscar soluciones al contenido de nuevas reformas y medidas, pero no al reparto de "sillones" y en ningún caso para mantener a Rajoy al frente.

"Si hay voluntad reformista de renovación, de cambio, Ciudadanos está dispuesto a entrar en un gobierno, pero si hay voluntad continuista de que siga el mismo gobierno, las mismas personas, el mismo presidente, pues no pasa nada, nos quedamos en la oposición", ha asegurado.

Como hizo ayer, Rivera ha vuelto a ceder la presión al PSOE y al propio Rajoy. "Cuando empiece la legislatura, es decir, tras constituirse las Cortes Generales, que espero que no la bloquee el PSOE, ahí podremos negociar ley a ley, tema a tema", ha añadido.

En Bruselas, Sánchez ha evitado hablar de negociaciones, vetos o posibles pactos, así que una vez más ha sido el portavoz del Comité Electoral del PSOE, Antonio Hernando, el que ha tomado la palabra ante la prensa. Lo ha hecho para insistir en que son Rajoy y el PP los que deben mover ficha, por lo que ha sacudido la presión a su partido, y por extensión, ha rechazado la propuesta de Rivera para crear una mesa a tres.

También como ayer, ha repetido que el PSOE no apoyará la investidura de Rajoy ni siquiera a través de la abstención, si se diera el caso.

DEBATE INTERNO EN PODEMOS

Mientras el debate de PP, PSOE y Ciudadanos tiene que ver con el "quién" y el "cómo" comienza el proceso para formar gobierno, el debate en Podemos tiene que ver con el "cómo" se ha hecho la campaña.

Dos días después de unas elecciones decepcionantes para Unidos Podemos, y un día después de que la dirección del partido debatiera sobre las causas de ese resultado, el secretario general, Pablo Iglesias, ha pedido orden interno y ha respondido a las críticas de Juan Carlos Monedero y de Mónica Oltra. Si el cofundador de Podemos ha criticado el tipo y el tono de la campaña, la vicepresidenta valenciana ha cuestionado la unión con IU. Iglesias les ha contestado que todo eso, si lo piensan, tendrían que haberlo dicho antes.

Mirando fuera, el líder de Podemos ha reconocido su sospecha de que el PSOE terminará "haciendo presidente a Rajoy".

Para Iglesias, por tanto, la presión está en el Partido Socialista, al menos hasta el 9 de julio, hasta que se reúna la Ejecutiva Federal y se adopte alguna decisión al respecto.

Aunque tampoco su formación está exenta de tensiones tras los resultados electorales del domingo. El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, ha advertido hoy de que trabajará duro para erradicar "dinámicas de confrontación" sin descartar "vías más contundentes" si las anteriores no funcionan. "Todas las personas son bienvenidas en Podemos, pero no todas las actitudes lo son", ha asegurado Echenique en declaraciones a Efe, para explicar el mensaje que ayer remitió al canal de Telegram del Consejo Ciudadano Estatal, en el que apeló a huir de las guerras de internas tras el resultado electoral del pasado domingo.

En ese mensaje advirtió de que en caso de que "la vía del amor y los cuidados se demuestre inútil" actuará de manera "contundente, decidida, concreta y grave" contra quienes no comprendan que las guerras internas "nos desangran, nos queman y nos hartan". "Para que crezca el amor no sólo hay que regarlo sino también extirpar las malas hierbas de las violencias enquistadas. Sé que no hará falta, pero siempre es bueno tener un plan B cuando el amor no gana", aseguraba.

LOS BARONES DEL PSOE ANALIZAN LOS RESULTADOS DEL 26J

A la espera de esa fecha, los barones siguen analizando el resultado del 26J y el papel de Sánchez.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, ha achacado la bajada a 85 escaños a la "pérdida de credibilidad", derivada de haber irrumpido durante la campaña la posibilidad de un pacto con Unidos Podemos, y al voto "del miedo" que ha movilizado el PP.

Y sobre el líder socialista, tras señalar que no toca hablar por el momento de sucesiones o futuros a medio plazo, ha subrayado de él su esfuerzo por buscar "lo mejor para España", unos términos similares a los que ha usado la secretaria general de los socialistas vascos, Idoia Mendia.

Desde Extremadura, el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, ha descartado que Sánchez tenga que dimitir pues "los éxitos y los fracasos son colectivos", ha dicho.

Mientras, el exministro socialista Javier Solana ha apostado porque "todos los partidos faciliten" la constitución de un nuevo Gobierno en España, incluido el PSOE, a cuyo secretario general, Pedro Sánchez, ve como "líder de la oposición". "No tengo ninguna mirada rara sobre el futuro de Pedro Sánchez; será el portavoz de nuestro grupo parlamentario y será el líder de la oposición", ha declarado Solana este miércoles en Santander.

A preguntas de la prensa sobre si el Partido Socialista debería abstenerse para facilitar la investidura como presidente del Gobierno del 'popular' Mariano Rajoy, Solana se ha mostrado "seguro" de que el PSOE "hará lo que debe hacer en este momento", que es "posibilitar que haya un gobierno que pueda gobernar lo antes posible". "Todos (los partidos) tienen que facilitar, con sentido de la responsabilidad, el que haya un nuevo Gobierno", ha apostillado.

Por tanto, siguen las cábalas acerca de qué partidos darán la mayoría para la investidura, y uno de los afectados por ese juego matemático, el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, ha dicho hoy que no se abstendrá para hacer presidente a Rajoy.

Por su parte el PNV mantiene que un acuerdo con Rajoy es "muy, muy, muy difícil".