Mas mantiene su consulta independentista a pesar del descalabro

"Hemos quedado muy por debajo de lo que estábamos hace dos años"

Mas se queda sin la mayoría excepcional que pidió para su órdago soberanista

Mas: Del pactismo a líder de una consulta soberanista con revés en las urnas

nacional

| 25.11.2012 - 23:11 h
REDACCIÓN

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En sus primeras declaraciones tras las elecciones catalanas, el canidato de CiU, Artur Mas, ha salido en defensa de su proyecto soberanista y ha defendido que seguriá adelante a pesar del revés electoral. CiU ha perdido 12 diputados y 8 puntos de intención de voto, cosechando el peor resultado electoral de su historia.

Artur Mas ha afirmado que CiU ha quedado lejos de la mayoría que quería, pero que no se arrepiente de haber convocado anticipadamente las elecciones porque había que comprobar si las movilizaciones de la calle se trasladaban a las urnas.

"No me arrepiento de haber convocado las elecciones. Nos hemos quedado lejos de la mayoría que queríamos. Hacía falta un gobierno muy fuerte, una mayoría excepcional, en un momento excepcional, para tomar decisiones excepcional. Hemos quedado muy por debajo de lo que estábamos hace dos años. Llevamos dos años de gobierno en situaciones durísimas. Perdemos representación, pero seguimos con un apoyo electoral importante", dice Mas.

Mas, que ha efectuado estas declaraciones rodeado por la cúpula de CiU, ha destacado la participación "altísima" en la jornada de hoy.

"No hay gobierno alternativo que no pase por CiU", dice Mas. "No podremos ser responsables únicos. He de asumir la responsabilidad de la presidencia los próximos años, pero no tenemos la fuerza suficiente para liderar el gobierno y el proceso.

Tiene que haber corresponsables para liderar la situación", asegura. Las caras de sus acompañantes eran un poema, semblantes muy serios. Los militantes han permanecido callados en una quietud absoluta.

LEJOS DE LA MAYORÍA ABSOLUTA

Tras una campaña marcada por las 'banderas', Artur Mas se ha quedado sin la anhelada "mayoría excepcional" que reclamó para celebrar una consulta soberanista y en eso, seguramente, algo habrá tenido que ver la economía, es decir, los duros recortes aplicados en sus escasos dos años de gobierno.

Por sus primeras palabras en la noche electoral, todo apunta a que Mas sondeará a ERC para seguir igualmente con la consulta soberanista pero, eso sí, siempre que los republicanos apuntalen a Mas en la Presidencia de la Generalitat y se hagan "corresponsables" de la situación económica y de los previsibles recortes que vienen.

A CiU, de entrada, no le ha ido bien que estas elecciones hayan sido las que pasen a la historia por ser las que han tenido una mayor participación, muy cerca del 70%, algo inédito en unas autonómicas catalanas.

Con su tercer peor resultado desde 1980, Mas ha logrado, no obstante, seguir siendo la fuerza hegemónica en Cataluña, sobre todo porque la oposición parlamentaria queda muy fragmentada.

Una de las claves del éxito de estas elecciones debía ser, según Mas, aumentar el margen que tenía respecto de la segunda fuerza. Con el PSC le separaba 34 escaños; ahora con ERC, la nueva segunda fuerza, le separa 29 diputados, cinco menos.

Tras un adelanto electoral que ha costado unos 8,5 millones de euros en las campañas políticas de los partidos, Mas ha admitido que no ha logrado su objetivo de obtener una "mayoría excepcional" y que ha quedado debilitado en su órdago soberanista de celebrar una consulta de autodeterminación, sobre todo porque suma con ERC un diputados menos que hace dos años.

Artur Mas no renuncia al que denomina "proceso catalán" y para ello además de ERC deberá tantear a ICV-EUiA, favorable al derecho a decidir, y a la CUP, la nueva fuerza independentista en el Parlament, de orientación marxista.

En todo caso, el líder de CiU y presidente en funciones de la Generalitat tendrá que hacer compatible sacar adelante su proyecto soberanista con el gobierno del día a día, en un momento de crisis y recortes, por lo que, tal como ha sugerido esta misma noche el propio Mas, CiU deberá sondear a Esquerra para conocer si los republicanos están dispuestos a asumir ambas cuestiones: consulta y recortes.

LÍDER DEL SOBERANISMO CON REVÉS EN LAS URNAS

El presidente de la Generalitat y ganador de las catalanas de hoy, Artur Mas, ha pasado en una década de ser el tímido relevo de un hombre de pactos, Jordi Pujol, a convertirse en el líder de una pretendida consulta soberanista para la que hoy no ha logrado la "mayoría excepcional" que buscaba.

Tras haber sido presidente de la Generalitat con el mandato más corto de la historia (2 años), Mas había acudido a las urnas con el reto de obtener el apoyo más amplio posible para refrendar su proyecto de consulta popular sobre un Estado propio para Cataluña.

Amante de los desayunos frugales, muy trabajador y austero, Artur Mas i Gavarró (Barcelona, 1956), licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, se enfiló en la carrera sucesoria de Pujol en 1999, cuando fue nombrado secretario general de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC).

En 2001, el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, le nombró 'conseller en cap' tras pasar por las carteras de Obras Públicas y Economía para, justo un año más tarde, investirlo candidato de CiU, no con pocas reticencias por parte del otro aspirante, Josep Antoni Duran Lleida, líder de Unió, que aquel año dejó el Govern al sentirse desbancado de la carrera sucesoria.

Cuestionado inicialmente por su falta de carisma, su porte serio y de gestor y su condición de "protegido" de Pujol, dos legislaturas en la oposición curtieron a Mas, ganándose la confianza y el respeto de los suyos como líder.

Siguiendo la estela pactista del "pujolismo", Mas quiso dar un golpe de efecto al cerrar en 2006 con el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los últimos flecos abiertos del Estatut que había impulsado el entonces presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall.

El hito de recuperar el Govern de la Generalitat en las elecciones de 2010 catapultó la figura de Mas dentro de CiU, un partido acostumbrado a estar en el poder y que había pasado dos legislaturas en la oposición.

Los recortes para reducir el déficit y la reivindicación de un pacto fiscal para garantizar la viabilidad de los servicios públicos marcaron la tónica del inicio de mandato de Mas, que ha desarrollado un perfil claramente presidencialista en su mandato.

Pero los continuos problemas de tesorería de la Generalitat y la negativa del Gobierno de Mariano Rajoy de negociar el pacto fiscal -promesa electoral de CiU en 2010-, junto con la masiva manifestación de la última Diada llevaron a Mas a virar el timón hacia el nuevo objetivo de una consulta popular soberanista.

Aunque en los mítines de CiU son evidentes los cánticos independentistas de la militancia, Mas ha evitado la palabra "independencia" -en sus palabras, no existe en Europa ninguna nación independiente que no deba ceder autonomía- y ha defendido un "Estado propio" para Cataluña refrendado por una mayoría de catalanes.

Pero el flirteo con las tesis independentistas le viene de lejos: en abril de 2011, Mas votó a favor de la independencia en la consulta popular no vinculante promovida por la plataforma "Barcelona Decideix", en el mismo sentido en el que lo hizo su antecesor, Jordi Pujol.

Dentro de la federación nacionalista, Mas ha logrado mantener finalmente la sintonía con el líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, quien ha reiterado públicamente su apoyo al proyecto soberanista que del líder CiU, aunque con matices.

Padre de tres hijos y casado con Helena Rakosnik, Mas se reconoce a sí mismo como una persona discreta y trabajadora que domina perfectamente el inglés y el francés, lo que utiliza con desenvoltura en sus viajes y entrevistas con medios extranjeros.

Gran amante y conocedor de la literatura y la lengua francesa, Mas confiesa que su libro favorito es "El Principito", de Saint-Exupéry, así como "La Riqueza de las Naciones" de Adam Smith, y siente admiración por personajes históricos como Winston Churchil, Mahatma Gandhi y el Papa Juan XXIII.

Declarado seguidor del FC Barcelona, de joven fue futbolista del Sant Cugat, donde se ganó el apodo de "flecha negra" por su velocidad, pero actualmente se inclina más por practicar la natación, el tenis y algo de pádel.