Llega a Madrid el nuevo embajador de Marruecos

nacional

| 08.01.2011 - Actualizado: 20:10 h
REDACCIÓN

La Encuesta de Telemadrid

¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
Si
96.7%
No
3.3%

El nuevo embajador de Marruecos en España, el saharaui Ahmedu Uld Suilem, ha llegado esta tarde a Madrid para incorporarse a su puesto, que permanecía vacante desde hacía casi un año, han informado a Efe fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Uld Suilem tiene previsto presentar las cartas credenciales al Rey el próximo lunes en el Palacio Real para ejercer su cargo con pleno derecho, aunque este extremo aún no lo ha confirmado el Palacio de la Zarzuela.

Mohamed VI le nombró el pasado 26 de noviembre, una semana antes de que Rabat anunciara su decisión de revisar el conjunto de la relación con España en protesta por la moción aprobada en el Congreso de condena por la violencia que hubo en el desalojo del campamento saharaui de El Aaiún.

Uld Suilem aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas esta tarde acompañado de su familia después de volar desde Casablanca, según han señalado a Efe fuentes diplomáticas.

El nuevo embajador nació en 1951 en la ciudad de Dajla, denominada Villa Cisneros cuando España administraba la que fue su colonia hasta 1975.

Fue miembro del Frente Polisario hasta julio de 2009, cuando abandonó sus filas para apoyar el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental.

Su nombramiento ha provocado malestar en el Polisario, que lo considera una "provocación" y un "obstáculo" para tratar de acercar posturas en la solución del conflicto.

La llegada de Uld Suilem se esperaba para antes de fin de año, como garantizó el ministro de Exteriores marroquí, Taib Fasi Fihri, en su visita a Madrid el 3 de noviembre, después de que el Gobierno español le hubiese concedido el plácet el pasado mes de abril.

El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero confía en que la presencia del nuevo embajador en Madrid refuerce la cooperación y facilite la celebración de la cumbre bilateral en los próximos meses en territorio marroquí.

La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, tiene previsto desplazarse próximamente a Rabat para terminar de perfilar la reunión de alto nivel, cuya última edición tuvo lugar en Madrid en diciembre de 2008.

Las relaciones entre España y Marruecos han estado marcadas por varios incidentes desde el pasado verano, cuando las autoridades de Rabat divulgaron varios comunicados por supuestos actos de maltrato de la policía española contra algunos de sus ciudadanos en la frontera con Melilla.

Superada esta crisis, las relaciones volvieron a complicarse a raíz de los disturbios ocurridos en El Aaiún tras el desmantelamiento del campamento por parte de la policía marroquí el pasado 8 de noviembre y la aprobación de una moción en el Congreso.

El anterior embajador, Omar Azziman, abandonó España a finales de enero del pasado año, un mes después de resolverse otro incidente con Marruecos, como fue el de la huelga de hambre que la saharaui Aminatu Haidar mantuvo durante 32 días en Lanzarote.

Azziman regresó a Rabat para encabezar la comisión puesta en marcha por Mohamed VI para llevar a cabo el plan de descentralización en el país, que incluye el Sáhara Occidental.

La intención es que el nuevo embajador entregue su acreditación a Don Juan Carlos el próximo lunes en el Palacio Real.

Aunque no está en la relación de embajadores que van a participar en la ceremonia (Uruguay, Honduras, Costa Rica, Colombia, Suiza y Cabo Verde), se pretende incluir a Uld Suilem al no estar previsto otro acto similar hasta dentro de varias semanas, según fuentes diplomáticas.

La incorporación del nuevo embajador marroquí tiene lugar tres días después de que una veintena de saharauis llegados en una lancha neumática a Fuerteventura hayan pedido asilo político en España.

El Gobierno español se ha comprometido a tramitar estas solicitudes de acuerdo con la ley.

Su concesión podría interpretarse como que Marruecos viola los derechos humanos en la antigua colonia española.

Este grupo de saharauis podría haber participado en la movilización del campamento de El Aaiún