La viuda de Múgica Astibia se encara con Txapote presunto asesino de su marido

En la repetición del juicio, tras abstenerse la juez Murillo, por su insulto a los etarras

El nuevo tribunal está presidido por González Pastor y, en sustitución de Murillo, el magistrado José Ricardo de Prada

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| 04.11.2011 - 12:08 h
REDACCIÓN

Adoración Zubeldía, la viuda del concejal de UPN en Leiza (Navarra) José Javier Múgica Astibia, asesinado por ETA el 14 de julio de 2001, enfrentó hoy con la mirada durante tensos instantes a los presuntos asesinos de su marido, entre los que se encuentran el exjefe militar de la banda terrorista Francisco Javier García Gaztelu, alias "Txapote", tras prestar una emotiva declaración ante el tribunal de la Audiencia Nacional.

Tras finalizar la declaración, la viuda, al contrario de lo que sucedió el pasado miércoles en su primera comparecencia, si acertó a mirar directaente a los presuntos asesinos de su marido. Zubeldía se quedó un largo rato en pie mirando uno por uno a los acusados en una actitud serena pero firme, hasta que la presidenta del tribunal, la magistrada Carmen Paloma González Pastor, le pidió que abandonase el estrado.

Este enfrentamiento tuvo lugar en la repetición del juicio que la Audiencia Nacional está celebrando contra "Txapote" y los también etarras Andoni Otegi, Oscar Celarain y Juan Carlos Besance por el asesinato de Múgica Astibia. En la anterior vista oral, que tuvo lugar el miércoles, Zubeldía abandonó la sala de vista lamentando no haber podido enfrentar con la mirada a los presuntos asesinados de su marido.

REPETICIÓN DEL JUICIO

El juicio ha tenido que repetirse desde el principio debido a que ayer la que fuera presidenta del tribunal, la magistrada Ángela Murillo, decidió abstenerse y retirarse de la causa después de que en la sesión de este miércoles dijese "encima se ríen estos cabrones" ante la indiferencia de los acusados durante el relato de la viuda del asesinado. Murillo explicó que, si bien ella entiende que su "imparcialidad subjetiva permanece inalterada", ha decidido apartarse del juicio "en aras de no causar perjuicio alguno al procedimiento, a las partes, a los acusados y a las víctimas".

El nuevo tribunal está presidido por Carmen Paloma González Pastor y, en sustitución de Murillo, ha entrado el magistrado José Ricardo de Prada. El tercer magistrado que compone el tribunal es Juan Francisco Martel. En esta ocasión, entre el público se encontraba el expresidente de Navarra Miguel Sanz.

Al contrario de lo que sucedió en la sesión del miércoles, hoy los cuatros acusados se han puesto en pie ante el tribunal para contestar a la presidenta. El pasado miércoles "Txapote" y sus compañeros de banquillo se negaron a ponerse en pie, lo que dio lugar a un rifirrafe verbal con la magistrada Murillo.

"Txapote" se negó entonces a participar en el juicio: "No acepto la legitimidad del este tribunal", dijo en euskera. Sus presuntos subordinados siguieron su ejemplo aunque Besance indicó que si iba a contestar a las preguntas de su defensa. Este etarra alegó haber sufrido torturas a manos de la Guardia Civil para retractarse de las declaraciones que prestó tras ser detenido y en las que reconoció los hechos e implicó a sus compañeros de banquillo.

ACOSO Y AMENAZAS

La viuda, Adoración Zubeldía, decidió acudir de nuevo a la Audiencia Nacional para prestar declaración. El tribunal le dio la opción de declarar por videoconferencia para evitarle la molestia de volver a desplazarse hasta el órgano jurídico, donde el pasado miércoles vivió un episodio a muy emotivo al recordar el asesinato de su marido.

En esta ocasión, Zubeldía volvió a relatar, también visiblemente emocionada, cómo escuchó la explosión y, al salir al balcón, vio que la furgoneta de su marido había sido proyectada y estaba ardiendo.

También explicó que antes del asesinato su marido era acosado en el pueblo. Este acoso se materializó en pintadas amenazantes, conteniendo insultos o dianas con las siglas de UPN, en la tienda de fotografía que regentaban en el pueblo, en la que llegaron a robar.

La viuda, que tuvo que abandonar el pueblo tras el asesinato, señaló además que en el programa de fiestas editado el año anterior por el Ayuntaiento, gobernado por Euskal Herritarrok, contenía amenazas contra su marido.