La superiora del Niño Dios subraya su trabajo "desde una ética católica"

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| 07.11.2010 - Actualizado: 19:40 h
REDACCIÓN

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La madre Rosario Hidalgo, superiora de la congregación religiosa que dirige la Obra Benéfico Social del Niño Dios, ha subrayado hoy el trabajo que realiza esta organización en sus escuelas, talleres y dispensarios médicos, "desde una ética católica".

La hermana Rosario Hidalgo, que ha pronunciado una breve intervención durante la visita del papa Benedicto XVI a esta institución, ha señalado su orgullo en mantener viva "la cultura de la vida" y ha destacado que las familias de los niños discapacitados que atienden han dicho "sí a la vida" con la aceptación de sus hijos.

La religiosa ha elogiado en su intervención la labor de la beata Carmen del Niño Jesús, fundadora de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, la organización religiosa que dirige este centro benéfico.

El arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, ha recordado en su intervención que la obra del Niño Dios nació en 1892 como una guardería para atender a los hijos de familias trabajadoras y que esta institución, con 118 años de historia, dispone ahora de una escuela, de un taller ocupacional, una residencia y centro médico para atender a niños y adultos discapacitados.

Sistach ha anunciado que está previsto abrir una nueva escuela con el nombre de Benedicto XVI, que ha bendecido hoy la primera piedra del futuro centro.

Tras estas intervenciones ha comenzado uno de los momentos más emotivos de la visita del Papa a Barcelona con la intervención de una joven con síndrome de Down, Maria del Mar Gajo, quien ha asegurado: "Aunque somos diferentes, nuestro corazón ama como todos los corazones y queremos ser amados. Gracias a nuestros padres que nos han regalado la vida".

Un grupo de alumnos del centro han interpretado a continuación una canción alemana, "La tierra y yo", que ha sido traducida expresamente al catalán con motivo de este acto.

El acto ha seguido con la entrega de regalos al Papa y una oración, tras la cual el pontífice ha abandonado en centro con rumbo al aeropuerto de El Prat de Barcelona.