'La Tigresa' queda definitivamente en libertad tras 23 años presa

Arrepentida y expulsada de la banda, integró el "comando Madrid" uno de los mas sangrientos

nacional

| 13.06.2017 - 08:47 h
REDACCIÓN

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La ex miembro de ETA Idoia López Riaño, La Tigresa, responsable de algunos de los atentados más sanguinarios de la banda terrorista, ha salido esta mañana definitivamente de la cárcel después de cumplir 23 años de prisión. Sobre las doce del mediodía y en medio de un gran interés mediático, López Riaño ha abandonado el Centro Penitenciario de Álava, ubicado en la localidad de Nanclares de Oca.

"La Tigresa" no se ha dejado ver en el momento de abandonar la cárcel ya que varios vehículos -entre ellos una furgoneta y una moto- han formado un convoy y han salido todos juntos del recinto sin que haya podido determinarse a bordo de cuál de ellos iba la expresa.

López Riaño, de 52 años, fue condenada a más de 2.000 años de cárcel por 23 asesinatos y ha abandonado la cárcel tras cumplir una condena de 23. Histórica miembro del comando Madrid, La Tigresa fue una de las etarras arrepentidas que se acogió a la vía Nanclares tras su renuncia a la violencia y su desvinculación plena de ETA, de la que decidió apartarse en 2010.

En parte por esas muestras de arrepentimiento que hizo expresas mediante diversos escritos enviados a la Audiencia Nacional desde 2015, se le concedió un total de 8 permisos penitenciarios que la etarra siempre declinó disfrutar.

Margarita, según su primer alias en la banda, es responsable, entre otros, del atentado perpetrado el 14 de julio de 1986 en la plaza de la Republicana Dominicana de Madrid, en el que fueron asesinados 12 guardias civiles, o del atentado frustrado contra el entonces presidente del Tribunal Supremo (TS) Antonio Hernández Gil, su escolta y su chófer.

Ingresó en el comando Oker con tan solo 18 años secundando primero acciones de boicot y sabotaje de intereses franceses en España y cometiendo después varios asesinatos. Tras su paso por el comando Madrid, del que fue expulsada en 1986, se refugió en Argelia durante cinco años hasta que se sumó a otro comando, Ekaitz, responsable de una oleada de atentados en Barcelona, Valencia, Alicante o Murcia.

Con el golpe a la cúpula de ETA en 1992, de nuevo La Tigresa se vio señalada dentro de sus filas por chivarse al entonces número uno de la banda, Francisco Múgica Garmendia, Pakito, de las críticas de los miembros del comando, lo que provocó un grave enfrentamiento entre el jefe de ETA y el responsable de Ekaitz, José Luis Urrusolo Sistiaga, Joseba.

En 1994 era detenida en el sudeste de Francia, doce años después de ingresar en la banda, y en 2001 extraditada a España, donde comenzó a cumplir la condena a la que hoy ha puesto fin.